viernes 5 de febrero de 2010

Hijitodepapáymamá

8 de noviembre de 2007

¿Y qué será eso tan malo que tiene ser hijito o hijita de papá y mamá? ¿Acaso ese no es el ideal de toda sociedad: que cada niño nazca, crezca, se desarrolle, viva y eche vaina teniendo a su papá y a su mamá al lado, atendiéndola, amándolo, vigilándola, apoyándolo, cuidándola, educándolo?

¿Qué querrán decir con eso de “ser hijos de papá y mamá” pronunciado así, con un dejo como de “fúchila que desgracia”? ¿Será una manera de (des)calificar a esas familias estables, amorosas, sanas, trabajadoras? ¿Acaso los muchachos (chas) –ricos, medio ricas, medio pobres y pobres en general- que tienen la fortuna de tener un papá y una mamá juntos, o un papá o una mamá cada uno por su lado, prósperos, estables, responsables y que los cuidan porque los quieren mucho, tienen que bajar la cabeza avergonzados, como si en realidad fuesen hijos de proscriptos por la sociedad? ¿O es que esta revolución boniii-taaa proscribe el amor, la prosperidad, la estabilidad y la responsabilidad? ¿O es que sólo se es hijitodepapáymamá cuando los ingresos familiares exceden una cierta cifra? ¿Mi hija no es hijitadepapáymamá porque anda en Metro y autobús y se paga sus chucherías? Si es así ¡de quién es hija! ¿Quién la crió?

¿Tendremos que esperar un artículo de la nueva, nueva Constitución que diga: “Ningún niño o niña tiene derecho –bajo ningún concepto imperialista- a padre, madre ni nadie responsable que ejerza esa reaccionaria función de velar por su bienestar”? ¿Se considerará anti revolucionario tener un hogar feliz y próspero? Y me perdonan que insista en lo de la prosperidad pero, es que me da la impresión de que todo lo que huela a mejoría social a este régimen le da como cosita.

¿Será que para la revolución boni-taaa unos padres que le ofrecen a sus hijos educación, alimentación, techo (con sus cuatro paredes y su baño), amor, protección, entretenimiento y alguito pa las golosinas son unos golpistasasesinos desestabilizadores del sistema bolivariano cuyo principal propósito es el de llevar a toda la población a disfrutar de la pobreza, la indigencia afectiva e intelectual (o al revés) y que nadie pueda aspirar a una solución habitacional mejorcita, cambiar el bus por un carrito europeo (o chino, total...) o -peor aún- ir ¡nunca jamás en la vida! a Dysney porque ser rico es malo y –en consecuencia- ser pobre es la no sé qué cosa de Triana?

¿Será?

anablack@cantv.net

lunes 9 de noviembre de 2009

Diario de una familia soberana

Miércoles

2:45 a.m. Tremenda bronca porque mi Negro, digo, mi Afrodescendiente se levantó para ir al baño y la linterna estaba sin baterías otra vez. No hay manera de que los chamos entiendan que no es un juguete sino una herramienta patriótica.

4:00 a.m. Me levanto para ver si hay agua. Llevo en esto toda la semana, a nosotros nos tocaba racionamiento el jueves pero parece que el viernes en la mañana se les olvidó abrir la llave que da para acá. Bueno, nos arruinaremos pero, por lo menos cagueta no nos va a dar, como todo lo hacemos con agua de botellón…

5:15 a.m. Encontré a Yelbys ofreciéndole 5 Bs. Pfff… a su hermano por su ración de agua para el baño, dice que tres minutos no alcanzan para lavarse el pelo. ¡Y el otro que va y acepta! Si será…

5:23 a.m Otra vez tengo que pelear con Yorman porque volvió a perder la tapara ¡ese carajito!

5:55 a.m Bueno, al fin arrancamos, la trompa de Yelbys Coromoto llega a la esquina, dice que prefiere pelarse el coco antes que andar con el greñero sucio y Yorkis me reclama que el bicarbonato con que les froto las partes para que no huelan mal le tiene todo irritado.

6:47 a.m. No hay agua en la escuela. No me importa, cada uno lleva su kit de aseo corporal y su sanguchito.

7:26 a.m. El Metro se paró a entre dos estaciones… Y que otro muerto… No sé… Voy a llegar tarde otra vez.

8:03 a.m. ¡Ojalá haya agua en la oficina para quitarme este tufo a gandola ‘e ganao!

8:17 a.m. Llego tarde.

8:18 a.m. No hay luz y tengo que subir a pie.

8: 29 a.m. No hay agua.

8:31 a.m Volvió la luz.

11:45 a.m. Se fue la luz. El Jefe grita que se le voló el informe. ¡Gran cosota! A mí se me debe haber volado la nevera otra vez.

3:58 p.m. Me llama Papi por el vergatario. Él busca a los chamos porque la luz no volvió y… Se cortó la llamada.

3:59 p.m. …Y que hoy salen temprano de la fábrica pero que va a tener que trabajar el fin de semana para ponerse al día con la producción. Parece que es complicado que no haya inyectadoras en el país… La verdad es.

7:13 p.m. Llegamos a casita. No hay luz. A subir los 9 pisos.

7:59 p.m. ¡Estoy mamá! No hay agua. Sánduche y Peisi para todo el mundo.

8:34 p.m. ¡Volvió la luz! ¡Eeeee!

8.45 p.m. ¡Ahhh! ¡Por fin! Mi camita y mi novela que está más buena…

9:00 p.m. ¿Qué? ¿Cadena? ¡¡¡Negrooo!!!

11:43 p.m. Me dio un yeyo y mi N… mi Afro me tuvo que llevar al módulo pero estaba cerrado.
En el CDI me dieron un té de tilo porque no había inyectadoras.

12:21 a.m. ¡Ca-pi-cú-aaa!: Le puse a cada uno un tobo al lado de la cama. Mañana llego tarde y digo que se fue la luz y el despertador no sonó. ¡Ja!

sábado 24 de octubre de 2009

Y… ¿pa’ qué ‘ta la Revolución?

Bueno… la Revolución ‘ta para… preocuparse…
‘Ta para cubrir cada incompetencia con un nuevo ministerio.
‘Ta para que gobiernen desde La Hojilla.
‘Ta para alumbrarnos con velas.
‘Ta para botar la nevera a la octava quemada del motor.
‘Ta para baños de 3 minutos sin música ni champú.
‘Ta para que se caigan los puentes.
‘Ta para que no haya escuelas.
‘Ta para que no haya maestros porque no les pagan.
‘Ta para importar lo que antes producíamos en abundancia.
‘Ta para que nos roben, nos secuestren, nos maten.
‘Ta para que nos ignoren si reclamamos y para que no podamos reclamar.
‘Ta para que demos a luz en la acera y para que se nos muera el carajito en brazos.
‘Ta para que no nos paguen la pensión y para que no nos reconozcan los derechos laborales.
‘Ta para que no haya ancianos porque no les pagan.
‘Ta para que no tengamos donde curarnos.
‘Ta para repudiar a nuestros profesionales y favorecer a extranjeros mediocres.
‘Ta para que no haya médicos porque no les pagan.
‘Ta para taparear la corrupción.
La Revolución ‘ta para trampear las leyes.
No ‘ta para paquete.
Sí, como que ‘ta para paquete.
¡Que no ‘ta para eso, camarada!
¡Que sí, que ‘ta para paquetazo!
‘Ta para aniquilar el antagonismo a-co-mo-de-lu-gar.
‘Ta para dividir.
‘Ta para deleite del oportunista.
‘Ta para que nos muramos de mengua mientras se embucha el resto del continente.
‘Ta para que no tengamos casa.
‘Ta para que seamos pobres y nos alegre serlo.
‘Ta para que mejor nos mudemos a Bolivia.
‘Ta para llorar.

¡La Revolución ‘ta para tapara!

martes 22 de septiembre de 2009

Lenguaje , discurso y modelaje

En estos días, mi hija Victoria, quien ya tiene 24 años, es licenciada en Artes Plásticas, trabaja y tiene novio, o sea, es grande, me explicaba cómo debía proceder para resolver un problema técnico que teníamos en la cocina: “Agarras el cablecito y lo pasas por el huequito que está justo debajo del suichecito rojo, después le pegas un pedacito de teipe, metes el tornillito y lo peroleas con el bichito de estrías”.

Impactada por el abuso del diminutivo, le llamé la atención, le di a entender que era casi patética la manera en que acababa de hablar, tanto, que hasta le perdonaba el verbo perolear. “Mamá” me dijo con cierta tirria en la mirada, “tu tienes toda la vida hablándome así”.

Y es verdad. Ella tiene 24 años y yo todavía le digo “hijita” y le pregunto qué prefiere para acompañar el pollito, si pastica o arroz. Le escribo por el celular que traiga lechita para la cena, y le pido que me acerque la bandejita del café, o los mantelitos individuales, o las cucharitas para el postre.

No crean, me cayó muy mal que me lo echara en cara con tal rudeza porque yo he pasado toda la vida luchando contra ese sufijo sin ningún éxito, sin ver que ya forma parte de nuestra historia patria, de nuestra esencia nacional, que es uno de los más importantes eslabones de nuestro genoma humano local.

Pocos habitantes de este país se libran de esta modalidad oral dado que el 90% de las madres venezolanas y el 90% de las abuelas y el mismo porcentaje de las bisabuelas y de todas las generaciones anteriores desde Guaicaipuro para acá le hemos hablado a nuestros hijos “en chiquito”; el 10% de mujeres que no lo hizo está integrado por inmigrantes que no sabían que eso se podía. ¡Seguro! Mujeres que, a los cuatro meses de haber desembarcado en Venezuela, lo más probable es que ya le estuvieran hablando tuñequeado a sus niños.

Desde los tiempos prehispánicos a los venezolanos nos han consolado el dolor de barriga con aquello de sana, sana culito de rana; nos enseñaron a recitar con el sapito lipón; nuestros villancicos están plagados de caballitos y burritos que van a Belén; nuestras primeras oraciones están cundías de virgencitas y niñitos Jesús, y plenas están nuestras poesías de angelitos multiétnicos y ratoncitas presumidas. Mi abuela le cantaba a esa misma niña, mi hija, mientras la mecía en sus rodillas, esto: “Antonio Retoño mató a su mujer con un cuchillito del tamaño de él…”. Si alguna vez me preocupó esto del affair modelaje y lenguaje fue en esos tiempos porque, debo decirles, Antonio se llama el papá de la criatura. Ante mis angustiosos reclamos, la dulce ancianita me respondía, con cierta indiferencia, que esa niña no entendía qué le estaba diciendo sino cómo se lo decía.

Los niños venezolanos hacen pupusito, se tiran peítos, se suenan los moquitos, comen camburcito y uno les pone el suetercito para que no se enfermen.
Hemos formado hombres que, aunque se bajan del carro mirando a la distancia con displicencia, caminan como si lo que llevaran entre las piernas, fuera más bien un fardo de algodón, se dirigen al empleado de la arepera con voz recia y le dicen: “Pana, primero tráeme un vasito de agua”. Varones, varones que piden la colita y se despiden mandando besitos.

Otro caso que se me ocurre nos puede haber estado jugando una mala pasada en cuanto al modelaje inadecuado a través del lenguaje es el de las imprecisiones y eufemismos como, por ejemplo, llamar totonita y corotico a lo que les conté; decirle aquello a lo que les conté pero cuando describe al de los adultos; referirse a la ex como la innombrable, y mandar a la gente para tú sabes dónde.

Tenemos también el tema de los vocablos genéricos, los comodines que usamos para todo y que nos facilitan tanto la comunicación como son el perol, la vaina, la verga (perdón), el peo (perdón), o sea… o sea, sí, osea y (perdón) la güevoná, además de los verbos -también genéricos- bichar, perolear, furular y joder (perdón). No voy a ahondar en ese tema del que tanto se ha hablado, pero los venezolanos estamos, además de muy cómodos con esta fórmula tan poco exigente, convencidos de que, con la adecuada combinación de esas palabras y un poco de expresión corporal, estamos resueltos, aquí y en Kutusiapón. Casi políglotas, pues.

Los docentes merecen un capítulo aparte. Sólo voy a exponer dos ejemplos que por gráficos, se bastan solitos para representar cuán desviados pueden estar del concepto modelaje. Ayer oí a una directora de una escuela del Estado Zulia decir que: “la influencia de alumnos en ese primer día de clases había sido muy poca". Cuando mi hija estaba en primer grado, que es cuando cualquier vaina (y no pienso pedir perdón esta vez, ya verán por qué) los moldea, la maestra le escribió en el diario esta cariñosa notita: “Victoria, te felisito, haz mejorado mucho, se ve que te esforzastes y estás dispuesta ha trabajar…”. Si ese va a ser el modelo, la verdad, es preferible que los dejen rústicos.

No sé qué es peor si la limitación a cinco palabras, tres verbos y mucha gestualidad para establecer una comunicación fluida con los congéneres, o el empeño en parecer leídos y acuñar términos como: beneficiencia, impertensión –que vaya usted a saber cómo se escribe- dificultuoso, abarcativa, presirio, alquilino, odjeto, tecto, Disic, colacso, sud empleo, expontáneo, en fin. Tampoco sé si debo sentir lástima o ternura hacia aquellos que, parados frente a un micrófono, se sienten poseídos por el espíritu de Cervantes en su décimo octava generación tropical y declaran cosas como:

–Se arriesgó a despensas de su seguridad.

–Yo ni independiente con eso.

–Gratitud de regalo.

–Esas tuberías quedaron icsofactas cuando se las llevó la crecida del 99.

–Nadie puede andar acusando así, aprioríticamente.

– Los blanco tiradores estaban en aquel edificio.

No quisiera, de verdad, meterme con el ya tan vapuleado sector de los comunicadores sociales pero... pero... es que si el tema va de modeladores me veo obligada a dedicarles unas cuántas líneas a algunos de estos profesionales que se empeñan más bien en tomar la vía opuesta. Llevo años recopilando barbaridades que dicen sin ningún empacho en radio, televisión y periódicos
A ellos hago responsables de haber masificado el uso de cosas (perdón) como: aperturar, abocarse, a la altura de, con base a, y conjuntamente con. A ellos, importantes modeladores de nuestras conductas les he leído y oído cosas como:

– …y también están los animales mamíferos opíparos, o sea, que nacen de huevos.

– El incendio fue oportunamente propagado por los efectivos del cuerpo de bomberos.

– Entre los secuestrados había una dama en estado de ingravidez.

– Vamos a recapistular.

– Estamos esperando a las puertas del Metro, que permanecen cerradas, a ver si alguien nos dice cuándo abrirán este importante medio de comunicación.

– A través de Facebook y Twitter los famosos están constantemente intercontinentados con sus fans.

Hay más, bastante más, les juro que mucho antes de que la Fiscala lo dijera ya una reportera de El Universal nos había contado que los cadáveres muertos habían sido trasladados a la morgue de Bello Monte.


Un inglés me dijo un día - y me lo dijo allá, en su tierra, donde yo no pude más que bajar la cabeza- que la diferencia entre ellos y nosotros es que por lo general allá en el hemisferio norte la gente pierde el autobús, a nosotros por el contrario, el autobús nos deja. Si eso no es un modelaje chimbo, ya me dirán…

Y aquí retomo lo del culito de rana ¿no será que entre eso del perverso autobús que nos deja y aquello de “si no sana hoy sanará mañana y si no cuando le de la gana” pueda estar el germen del “como vaya viniendo vamos viendo”, que, junto a cierta pereza para pensar, es uno de los grandes motores de la esencia venezolana?

Si de verdad el lenguaje modela ¿tenemos futuro los venezolanos habiendo crecido esculpidos por los diminutivos, las imprecisiones, las groserías y el libre albedrío oral?

Dejo esta preocupación a los entendidos, yo soy apenas una ciudadana ansiosa por llegar a mi casa a prepararle unas arepitas a mi hijita.

Buenas tardes.



Altamira, 17 de septiembre de 2009

Segundo encuentro Diálogos con el lenguaje, auspiciado por la Fundación Conciencia Activa http://www.concienciactiva.org/ y el Banco del Libro http://www.bancodellibro.org.ve/

miércoles 16 de septiembre de 2009

Preguntitas

¿Por qué son malas las bases militares gringas y las rusas no?

¿Qué es una minoría?

¿Qué es una mayoría?

¿Son lo mismo? ¿Una mayoría puede ser minoría a la vez? ¿Lo ideal no es que las mayorías manden?

Si, según voceros del régimen, quienes hacemos oposición a sus desmanes somos minoría ¿terminaremos siendo mayoría gracias a esa ley? ¿Ganaremos la mayoría de las curules en la Asamblea?

¿En la Asamblea hay curules?

¿Qué es más perjudicial para la salud mental: escuchar lo que está sucediendo en el país o escuchar los insultos de El Mandador? ¿El enguerrillamiento constante de el hombre en Miraflores con el mundo entero –o casi- o las súplicas de los comerciantes para que no cierre la frontera?

¿Qué nos hace más daño más, saber que hay escasez de café porque los agricultores dijeron: “¡la pezuña! mejor siembro jojoto” o las amenazas constantes de el antes mencionado presidente?

¿Desconocer, humillar, insultar, acosar a la mitad de la población es una técnica terapéutica de gobernar?

¿Qué es más nocivo para la dignidad nacional: el deshoje de la margarita colombiana en la que se pasa El Mandador o que esa cómica sea transmitida?

¿Supieron que vuelve Popi?

¿Será verdad que si no se habla de los problemas, deficiencias, carencias, muertes, no existen?

¿Ir a la morgue es una experiencia extra sensorial? ¿Esa gente no está ahí? ¿Pagar rescate por el hijo secuestrado una sensación psicotomimética? (Con ustedes, mi cédula).
¿Acaso los venezolanos estamos padeciendo, más que sensaciones, alucinaciones colectivas?

¿Los medios de comunicación venezolanos son tan atrinca que pueden inventar temblores de tierra y diluvios o el pueblo venezolano es tan pendejo que sólo se da cuenta de que tembló arrecho en la escala de Ritcher y llovió a cántaros sólo cuando lo dicen los noticieros golpistasasesinos?

¿La ley CDM va a regular a tooodos los medios de comunicación? ¿Va a sancionar a todos los habladores que se excedan, que ofendan, que mientan, amenacen, desinformen, se encadenen, en fin…?

¿Qué significa en realidad CDM?

¿Los revolucionarios bolivarianos patria socialismo y muerte venceremos que tienen a sus hijos en colegios privados se van a calar esa ley de educación o los van a mandar a estudiar a lugares menos severos?

¿Por qué será que este régimen es tan afecto a hacerlo todo amparado en la oscuridad, o sea, por la espalda, de noche, escondido, de caleta pues, para decirlo en lenguaje oficial?

¿Al recibir la banda presidencial se pierde la condición de conspirador y golpista y se adquiere la de descarado incompetente?

¿Diez años no es nada?

¿Ah?

La fulana universidad

“Ahora el Ateneo va a ser del pueblo…” dijo el Teniente Coronel Comandante Presidente etc., como si hasta ahora el Ateneo hubiera sido una sala de fiestas para élites adineradas y no un centro donde durante décadas se han expresado de manera directa y pública, con micrófonos y a sala abierta todas la corrientes artísticas, científicas, literarias y políticas –incluida la del mismo Mandador- venezolanas y universales.

El Teniente Coronel etc. no entiende que el Ateneo no es un edificio, el Ateneo es un concepto, una manera de concebir la vida; es un germen, es un virus más atrinca que el de la fiebre porcina porque no tiene cura. Quisiera ayudar al Mandador y sus adláteres (hermoso eufemismo de chupamedias) a entender esto de los conceptos, las ideas, la cultura en general: Ateneo, en el diccionario (el diccionario es un libro bastante grueso, burda de útil que trae las definiciones de las palabras) es definido como “Asociación cultural, generalmente artística, científica o literaria”. Así de simple.

A-so-cia-ción, muchachones(as), A-so-cia-ción, o sea, y según el mismo mataburro “Juntar una persona con otra para concurrir a un mismo fin.” y contra eso no se puede, si lo sabrá Su Comandante que se estuvo asociado para conspirar y dar sus golpes de estado durante ¿cuánto es que dijo? ¿dos décadas? Él debe saber que cuando se trata de debatir ideas el problema no está en el local.

El local va a presentar problemas cuando intenten meter en allí a los miles de estudiantes de una Universidad Nacional Experimental de las Artes que no existe, que es otro antojo del Mandador y su burda ejecución por parte de algún adlátere quien, ¡en tres meses, tres! hizo para el Jefe la puesta en escena de una mamarrachada con primera promoción y todo. Una bufa primera promoción de UNEARTE celebrada en el Teresa Carreño.
Como en la canción: “Que alguien les diga…” que un proyecto tan hermoso, complejo y necesario (o sea, vergatario, dicho en revolucionario culto) como una universidad de las artes se concibe primero, se planifica, y después se construye. No se despacha así de un teresacarreñazo.
Así es que, lamento comunicarles que, ni acabaron con el Ateneo, ni empezaron con la universidad. Fieles a su conducta, siguen destruyendo todo lo bueno que tenemos y montando unas fantasías de papel de seda que se decoloran y desintegran apenas les pega un solecito.

Sigan así.

martes 18 de agosto de 2009

Playas y habichuelas

Yo andaba en estos días con una sensación endógena de cansancio, de agobio, de angustia, de inseguridad hasta que un gran amigo me sugirió que dejara de ver Globovision y ¡santo milagro! se me pasó todo. Ahora salgo a la calle toda Tess, serena, tranquila, segura, tanto, que no hice sino reírme cuando supe que –y que- volvieron a asaltar la panadería; ni hablarles de la novela de mis amigas Olga y Olga, dicen que -y que- les hicieron secuestro múltiple junto a todo el edificio y las mantuvieron a punta de pistola durante seis horas ¡Pfff!; y a Luz, la muchacha que viene a trabajar a mi casa ni me molesté en darle el pésame por la y que muerte de su cuñado a quien y que lo asaltaron cuando y que venía de buscar a los carajitos y que a la escuela. Fue pasmoso, dejé de sintonizar ese canal supe que había azúcar en todo el país, que nadie le debe a las enfermeras de Barrio adentro y que los trabajadores petroleros disfrutan del contrato colectivo más considerado del mundo.

Como la sensación de bienestar fue tan apabullante decidí tomarme unas vacacioncitas. Pensé en ir a Curiepe a visitar las playas de la zona, ver si ya habían sustituido a la Patrona por el Che y de paso disfrutar los tambores en la fiesta de la Virgen pero, la verdad, de inmediato, llena de vergüenza endógena, me pregunté casi furiosa: “¿y mis hermanos? ¿Y mi solidaridad con mis entrañables co-continentales? ¿Y mi compromiso ancestral con la Pachamama?”. Entonces vino la luz revolucionaria y ¡júaaa! me iluminó, conecté las ondas alfa-aborígenes y el resultado fue: Quisqueya. Para allá me fui, a aprovechar el equitativo intercambio derivado de lo que las futuras generaciones del mundo de la economía conocerán como la doctrina PetroCaribe.
Me hospedé en el complejo turístico social Casa de Campo Siglo XXI, en La Romana. Todo fue espectacular, desde el recibimiento de reina revolucionaria (o soberana) hasta el hecho de que era gratis pero, lo más conmovedor, lo que me hizo sentir parte real de este proyecto Inter Continental fue encontrar sobre la cama un detalle tan hermoso, tan particular y sobre todo tan curioso para alguien como yo procedente del trópico: ¡una delicada pieza de cerámica realizada por un artista de Altos de Chavón llena de habichuelas (o frijoles negros, como le hemos dicho toda la vida en Venezuela a esa exquisitez dominicana)! El potecito venía atado con una cinta roja rojita de la que pendía una tarjeta con la foto de nuestro Mandador y esta leyenda:

“En República Dominicana sembramos el petróleo”.

viernes 5 de junio de 2009

Aplatanados*

El otro día fui al Centro Cultural La Estancia donde se escenifica el más importante de los actos culturales nacionales, orgullo de la Revolución: Mercal Pollo-carne. Pasé un mal rato, la verdad, porque nadie me entendía, tanto así que volví a casa con las manos vacías. Estuve pensativa, como en las nubes tratando de descifrar el misterio cuando ¡albricias! mientras veía la tele me llegó la luz a través de este comunicado institucional del Régimen Bolivariano:

–Transmitimos este mensaje de manera gratuita y obligatoria de conformidad con el artículo nomeacuerdo de la ley resorte: “¡Coman frijoles!”. La oración es el sumario de toda una apología hecha a lo que hasta ahora fueron nuestras caraotas y, de un cubanazo, pasaron a ser ¡frijoles!

Volví al mismo culturoso agromercado pero esta vez, gracias a que llevaba el glosario a manera de lista, regresé a casa con todo lo que necesitaba para la vitualla semanal. Compré de todo: unos boniatos perfectos para hacer unas frituras y un paquetito de bijol porque le ofrecí a mi amigo Víctor unos tamales para su cumpleaños. Llevé un aguacate enorme para preparar el guacamol para la barbacoa que vamos a hacer el sábado.

Más allaíta pedí 1 libra de huesos de puerco, ¾ libra de masa de puerco, 1 ½ libra de yuca, malanga y calabaza. 1 plátano vianda verde y otro pintón, varios cebollinos, tres mazorcas de maíz y par de ajopuerros para preparar un ajiaco bien criollo como le gusta a mi compai Randol. Las coles, hay que decirlo, no estaban muy frescas. Aproveché de traerme 1 libra de chicharrones de empella de cerdo para picar.

Conseguí un boliche de unas tres libras para un asado y otras dos libras de falda para prepararle a los muchachos su desayuno dominguero, no perdonan sus tortas de maíz con ropa vieja y frijoles negros. ¡Me matan si les doy otra cosa!

Por fortuna había chícharos y bacon para hacer un potaje; también llevé unos frijoles rojos que a mi mamá le encantan cuando se los preparo con costillitas de puerco. Compré dos libras de cada uno porque había.

Como también había azúcar prieta aproveché que tenía unos baros y me llevé una libra para preparar un dulce de fruta bomba de ese que tanto le gusta al Mandador. (Quería celebrar en familia que a los diez años de la Revolución por fin mandó a organizar una cruzada contra la inseguridad. No podemos negar que se han fajado).

En definitiva, fue un día de mucho aché pero me tuve que ir porque ya estaba bruja.
–––––

GLOSARIO

Aché
: Suerte, buena energía, buena estrella, referente a desearte triunfo se dice que tengas mucho Aché.

Agromercado:
Recintos donde se venden productos del campo.

Ajiaco:
Es una especie de sopón hecho con varios tipos de viandas, carnes y vegetales. Hoy se le
conoce como "Caldosa".

Ajopuerro:
Ajoporro

Aplatanado:
Adj: Cuba. Se dice del extranjero que habla, piensa y actúa como cubano.

Azúcar prieta:
azúcar morena

Bacon:
tocineta

Barbacoa:
Parrilla

Baro:
Peso, Bolívar F.

Bijol:
Onoto

Boliche:
asado cuadrado

Boniato:
Batata

Bruja (Estar bruja):
No tener dinero.

Calabaza:
Auyama

Chícharos:
Arvejas

Col:
Repollo

Frituras:
Torticas

Fruta bomba:
Lechosa

Guacamol:
Guasacaca

Libra:
Medida de peso equivalente a 0,45359237 Kg.

Malanga:
Ocumo

Potaje:
guiso

Ropa vieja:
Carne mechá

Tamales:
Hallacas

Vianda:
Alimento que acompaña el plato fuerte. Plátano, boniato, malanga, ñame, yuca,
plátano burro y plátano fruta. O sea, baranda

martes 28 de abril de 2009

Paso y gano

11 de mayo 1996


Salir de casa con un collar de bolas de plastilina, un gancho para el pelo hecho de palitos de helado, una pulsera de pitillos o un monedero de cachitos pulidos no es ni remotamente lo que una mujer considera el colmo del glamour . Como tampoco la máxima felicidad dominguera sea desayunar, a las siete y media de la mañana, chicharrón de huevo en caldo de aceite, carbón de pan y café frío con nata, todo bañado con el agua que se derramó del vaso en el camino del fogón a la cama. Mucho menos llegar a la cocina y encontrar un campo de batalla culinario donde, sin que se entienda por qué, si el platillo servido no llevaba harina, la haya regada por todas partes; o que el frasco de aceite recién comprado esté vacío y su contenido regado por el piso, las hornillas y las manillas de los gabinetes; o que como en concienzudo inventario, hayan sido sacados (y usados) todos los utensilios de cocinar, desde la aguja de coser el pavo hasta la olla de las hallacas.

Después de la sacrificada ingesta del desayuno sigue en el programa la entrega de regalos y tarjetas contentivas de solemnes juramentos de buena conducta y amor incondicional, que duran lo que tarda la mamá en abrigar sospechas, siempre en medio de empujones, de exclamaciones tipo: "la mía primero!'', "ese pitillo es de mi regalo'', o "mamá, castígalo que rompió mi lazo!''.
Si existe un padre viviendo bajo el mismo techo, se recibirá como regalo una de éstas tres inmancables alternativas, a saber: a.- un par de zapatos feos y de otra talla; b.- una dormilona Barbizon como para la abuelita y c.- (entregado con la picardía de quien regala un adminículo pornográfico) ¡una moderna plancha a vapor!

Una vez recogido el maremágnum de papeles, lazos, pitillos realengos y pegotes de plastilina; luego de hechas todas las camas y limpiada la cocina, se engalana la mujer con las prendas al comienzo descritas y sale escoltada por sus retozones y ufanos hijos a continuar la celebración en casa de abuelita, quien ha estado cocinando desde la víspera todo un banquete para saciar el hambre de sus descendientes, que ¡tan bellos! vienen a agasajarla en su día. Otra alternativa es ir a un restaurante a hacer interminables colas y almorzar volando para desocupar la mesa.

El día de la madre fue invento de un degenerado que odiaba a la suya y que en una noche de creativo desvelo, dio con la manera de amargarle, en un solo día, todo el año. Lo calculó todo fríamente, desde los regalos inútiles hasta la justificación necia de hacerle un merecido homenaje a Mamá.

A los bomberos no les celebran su día prendiéndole candela a una fábrica de cauchos, ni a las secretarias obligándolas a organizar los archivos de atrás para adelante. ¨Por qué a las madres nos obligan ese día a ejercer con más frenesí que el resto del año? Merecido homenaje sería que nos dieran el fin de semana libre. Que los reales gastados en zapatos, cuotas iniciales de lavadoras y almuerzos en la calle, fueran invertidos en distraer a la familia y damos el enorme placer de disfrutarlos a distancia.

martes 31 de marzo de 2009

¡Barbie cumple 50!

Me pregunto cómo habrá sido su vida o, más bien en qué andará. Sabemos, porque nunca ha tenido el pudor de los miembros de la Asamblea Nacional del PSUV, que mal no le ha ido, hasta ahora –que sepamos- no ha salido la Barbie sindicalista, la taxista o la buhonera. Conocemos a la Barbie enfermera pero se ve a leguas que no ejerce en un hospital público y que sus pacientes deben tener (o haber tenido) más de 90 años y una de esas que llaman “abultada billetera” y, como sea, todos (los que alguna vez hayamos leído Vanidades) sabemos que el cuento de las mil profesiones no es más que un artilugio para darle vida a la(s) relación(s) vía disfraz. Tenemos certeza de que ha parido al menos un par de veces porque tiene varón y hembra, lo que no sabemos es si son sólo dos o ha tenido uno con cada marido y por cosas de la vida los carajitos se parecen, en cuyo caso debe tener entre veinticinco y treinta hijas e hijos. Como sólo estamos al tanto de la parte rosa de su vida no tenemos conocimiento de la existencia de una abuela que la ayude con las faenas diarias y a cuidar a ese muchachero, cosa que tampoco la debe desvelar mucho porque, aún cuando no sabemos con quién se quedó por fin, si con Ken Marine, Ken Yuppie o Ken Cirujano Plástico, sí supimos que supo sacarle provecho a cada relación porque pelando, lo que en lenguaje endógeno se dice pelando, no está y tendrá con qué pagar una nanny ¡bendito sea Dios!

Ahora, lo que me quita el sueño es cómo irá a ser la fiesta. ¿Será un fiestononónnn o se amoldará a la crisis mundial que a nosotros no nos afecta? ¿Irá a invitar sólo a sus amigas, las que ha ido recolectando a lo largo de su vida desde preescolar hasta las que hizo en el último gimnasio en el que se inscribió y del que se tuvo que retirar cuando la pusieron a guindarse de unos trapos como si fuera bailarina del Cirque du soleil? ¿Serán las amigas de Barbie Barbies? ¿Serán todas perfectas como ella? ¿Tendrán todas 50 años o las habrá del mes pasado? ¿Habrán (las de 50) tenido la dicha de nacer imperecederas como la cumpleañera o serán adoradoras de Dr. 90210, el push-up, los hilos de plata, las cremas, los tintes y la penumbra? ¿Beberán? Es decir ¿se irán a caer a curda para celebrar lo divinas que están y cuánto han gozado desde que los chamos se graduaron? ¿Los chamos de Barbie crecen? ¿Irán a invitar a los maridos para que se encarguen de la parrilla y se vuelvan como locos con todos los aparatitos que ha ido recolectando a lo largo de este medio siglo?

Me muero por saber.

¡Feliz cumple Barbie!

sábado 21 de marzo de 2009

Muy agradecida, muy agradecida…

Yo, Ana Black, venezolana por nacimiento y convicción, mayor de edad y de este domicilio (o sea, que vivo aquí), por medio de la presente y en uso activo de todas mis facultades mentales y dactilares que son las únicas que necesito para escribir este texto, quiero -como dicen todos los asambleístas cuando los entrevistan- “manifestar de manera pública y notoria” mi agradecimiento a Empresas Polar por favores recibidos. Quiero que el mundo sepa que gracias a esa empresa mi hija y yo nos tomamos una chicha a la salida del mercado de Chacao y, dejando a un lado todo pudor calórico, cada vez que se nos atraviesa un chichero; porque gracias a Polar yo he podido tomarme una cervecita helada ¡Aaahhh! con mis amigos tantos viernes después del trabajo y en cada playa de este país y después de cada marcha; porque gracias a Polar este país come pasta con chigüí y arroz chino.

Gracias a Polar nos comemos nuestra arepita sin tener que pasar por el engorroso proceso de conseguirnos una minguita de tierra; acondicionar el terreno; averiguar cuándo es que son favorables los tiempos para la prosperidad del grano; seleccionar el tipo ideal de semillas; saber con exactitud, entre toda la variedad de posibles orígenes y clasificaciones geopolíticas del fruto, cuál es la más conveniente para iniciar nuestra pequeña producción: ¿la endógena? ¿la ancestral endo-inca-exógena? ¿La exógena-cubana? ¿Acaso serán confiables las semillas indígenas-endógenas-autocto-nativas-desarrolladas durante la Cuarta? ¿O, –¡y Dios nos guarde el lugar!- nos debemos someter a las infames-imperialistas-transgénicas-fascistasasesinas? Y… hay más… no piense usted que una vez superada tan estresante etapa tenemos jojoto, no que no que no, después habrá que arar la tierra para sembrar las pepitas que tanto trabajo nos dio encontrar; regarlas; fajarse a escardar, desbrozar y fumigar para controlar plagas vegetales y animales, tropicales todas, las que dado lo favorecedor de nuestro clima bolivariano, parece que se reproducen unas con otras sin ningún pudor ni contemplación por quien cultiva. Después, si todo sale bien y la pegamos con los tiempos, se cosecha, se pila y sólo entonces es cuando nos podríamos comer nuestro pinol.

¡Gracias Polar por mi arepa, por mi cerveza, por mi chicha, por mi espagueti, por mis refrescos, por mi agua!

¡Gracias, por encima de toda las cosas, por la prosperidad que le has dado a este país y la estabilidad a los miles de empleados y sus familias y por enseñarnos que con tesón y sin reconcomios oxidados sí se puede!

Polar, pana, gracias.

viernes 6 de febrero de 2009

¿Humor? ¿En serio?

Ana Black


No, no estoy chalequeándole a mi querido amigo Laureano el nombre de su espacio en esteprestigiosoperiódico. ¡Dios me guarde el lugar!

Voy a ser clara.

Lo que pasa es que cada día se hace, al menos a mí, más difícil sacarle punta a los desvaríos de este gobierno, y como este gobierno ha degenerado en una especie de allien (latinajo por invasor extraterrestre) endógeno (que, según RAE significa que se origina o nace en el interior pero, parece que los alliencitos y alliencitas de la Asamblea ¡Mamblea! le enmendaron el significado añadiéndole el vocablo “foreveranever” y entonces ahora no basta con que todas las vainas en este país sean endógenas por nacimiento sino que están destinadas a ser endógenas por decreto, o sea, adentro se quedan) que nos ha convertido a los venezolanos y venezolanas y extranjeros (as) que conversan con venezolanas (nos) y demás compatriotas (tos) en unos individuos e individuas monotemáticos y monatemáticas incapaces de disfrutar una velada sin caer en la odiosa provocación de hablar mal del gobierno. Si compartimos una receta se amotina la audiencia alegando que Gracias A Este Gobierno (GAEG) la mitad de esos productos no los hay; si alguien viene de visita y solicita usar el baño tenemos que advertir que GAEG, no hay papel tualé; si a los niños les piden llevar pliego de papel bond al colegio debemos escribir una notita a la maestra aclarando que GAEG la criatura (ro) no cumplió. No quisiera ahondar en fruslerías como las esperas frente a la morgue, desolaciones dentro de hospitales, asaltos a Alcaldías y bandas de malandros respaldando ruedas de prensa oficiales.

Por eso y por todo el amor que nos tenemos, por todo el amor con el que les escribo mis articulitos cada quince días, por todo el amor que necesito para poder seguir escribiendo mis crónicas o lo que sea que escribo de un tiempo para acá, quiero preguntarles: ¿Desean ustedes, por el bien de las amarguras nacionales o las sonrisas locales, según y como se vea, que la periodicidad con que aparecen los textos escritos por quien suscribe, siendo la identidad de ésta no otra que la misma de quien firma éste que estáis leyendo, sea alterada de alguna manera, entendiendo por manera la forma en que será afectada y por alterada el trapicheo que se le va a aplicar a la susodichamente referida periodicidad, frecuencia, continuidad, menudeo o insistencia con que aparezcan los tales escritos en estas páginas. ¿Ah?

SI ___ NO___

domingo 18 de enero de 2009

La respuesta

Ana Black

“¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230
de la Constitución de la República tramitada por la Asamblea Nacional
que amplía los derechos políticos del pueblo con el fin de permitir
que cualquier ciudadano o ciudadana, en ejercicio de un cargo de elección popular, pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata
para el mismo cargo por el tiempo establecido constitucionalmente dependiendo su posible elección exclusivamente del voto popular?”



Bueno, no.

Es mi respuesta más inmediata, lo primerito que se me ocurre decir ante esta última pregunta propuesta por la Asamblea Nacional del PSUV -la que se reúne en el Palacio Federal Legislativo- al cierre de este artículo el 15 de enero.
Algo me sugiere que no debo aceptarlo, hay una vocecilla interna que me grita que no le vaya a decir sí a una pregunta que no entiendo. Es como si la memoria de mis dos abuelas se hubiera reunido en una suerte de veterano dueto de ultra tumba para recordarme que no me deje enredar con proposiciones turbias que sólo dejan, con suerte, el corazón partío y con mucha mala suerte una preñez no deseada, consecuencia que es -como todo embarazo que llega a buen término- para toda la vida, sólo que los no deseados, además de durar, pesan.

¿La verdad? la pregunta me da cosita y verme obligada a responder a una pregunta que ha sido remodelada varias veces y que sigo sin entender, mas que cosita lo que me da es aquello que los clásicos llamaban “cagueta”. No importa cómo venga redactada: esotérica como fue en su forma primigenia; furtiva como en la segunda; imprecisa como la tercera y ¡vayusté a saber cuántas versiones más les serán dictadas! Es como en el programa de RCTV pero al revés, es decir, ante tal variedad de modelitos de interrogantes los concursantes decimos: “¿Preguntaaa definitivaaa?”.

El problema está en que todas son guabinosas, vagas, engañosas; las leo y un endógeno coro épico me alerta: “¿Te fijaste que te van a poner a votar una enmienda que no conoces? ¿Te has preguntado en qué estado van a quedar esos artículos después que les metan tecla? ¿Alguien ha publicado el extreme makeover al que serán sometidos el 160, 162, 174, 192 y 230, todos referidos, por cierto, a la elección y reelección de funcionarios públicos como presidente de la república, gobernadores, etc? ¿Ah?”

En definitiva, no creo poder decirle sí a una pregunta que no entiendo. No creo poder responder que sí a una pregunta a la cual ya dije que no.

No, definitivamente, no.

martes 14 de octubre de 2008

Ley Orgánica de la Impaciencia Nacional

Ana Black





Querida tía, soy yo, Lopsimat, qué bueno saber que tienes correo electrónico ¡siempre tan moderna!
Mi mamá está muy bien, se jubiló del ministerio hace tres años pero todavía está esperando que le paguen la jubilación y los cestatique desde el 2002. Mis hermanos también están bien, batallando y cumpliendo con su misión de vida cada uno en su trabajo, por ejemplo Loa, allá en Aduanas, no se cansa de contarnos lo divertido de su tarea, parece que ese despacho es una fuente interminable de ideas para este oficio de complicarle la vida al ciudadano. ¡Qué te puedo contar de Lot! Nunca paramos de reírnos de lo oportuno de su nombre, no porque él sea un dechado de paciencia ¡que va! sino por el manejo que hace de la paciencia de quienes tienen que realizar alguna diligencia relacionada con el trabajo.
De Loadegaco sabemos poco, allá en Derechos y Garantías Constitucionales ni en esto trabajan, o sea, ya ni siquiera le complican la vida al soberano, simplemente se las echaron al hombro y perdona la ordinariez, mi tía, pero es así, se ha convertido en la oveja azul de la familia.
Siempre pienso en la suerte que tuvimos cuando papá decidió crear este organismo para que todos en la familia trabajáramos en lo mismo. Cada vez que nos reunimos intercambiamos experiencias, compartimos información, descubrimos nuevos métodos de embrollar. Te confieso que cuando él nos contó que la idea era que en cada ministerio, en cada dependencia oficial, en cada oficina del gobierno hubiera una persona inventando sistemas para complicarle la vida a todo aquel que necesite hacer alguna diligencia allí no entendí mucho pero cuando vi el entusiasmo de Lodes, cuando vi cómo se le descentralizaba el rostro de la emoción, comprendí la genialidad de papá: “Cada vez que la gente aprenda cómo resolver el obstáculo ustedes se inventan otro, como ponerlos a buscar copia de la partida de nacimiento en la capital del estado en lugar de hacerlo en la parroquia donde nació y fue registrada la criatura. ¡Sean creativos, mis hijos! ¿Que ya aprendieron a cancelar los impuestos? Bueno, invéntense algo como sancionar a una empresa que contrate a otra que no haya cumplido con el Seniat”. ¿No es genial? Por ejemplo, el domingo pasado, en el sancocho donde mamá, estaban las morochas, Loe y Loi, tu sabes que ellas han sido siempre las más creativas, bueno, los cuentos de Loi con lo de los sellos de las comunidades educativas en las calificaciones de los bachilleres y los cambios de formato de los boletines eran para despatillarse de la risa. Imagínate tía que hasta se inventaron la figura de un bedel que manda a la gente a hacer la cola que no es. ¿No es demasiado ingenioso? ¡Y si te cuento los inventos de Lopcomat no me los crees! Ella misma dice que se le pasó la mano y que ya la gente está hablando de hacer comunas en las oficinas para los empleados y sus familias, para no correr riesgo alguno con su seguridad. Era una dicha verla brindar con papá mientras gritaban: “¡Misión cumplida!”
Bueno tía, me despido. La bendición.
Patria, socialismo y muerte ¡Joderemos!

martes 30 de septiembre de 2008

Chimbicidios

Ana Black



Los cientos de voceros del régimen parece que tuvieran - como nos decía mi mamá cuando éramos adolescentes- el cerebro conectado con la lengua. Les ponen un micrófono al frente y se despepitan a decir cualquier barbaridad que complazca la tendencia partidista sin detenerse a calibrar el diámetro de lo que están lanzando por esa boquita como el, por fortuna para la patria- ex Fiscal General Isaías Rodríguez cuando justificó el ataque a Globovision con esta gloria: "… Estas respuestas son lógicas en una situación como la que se vive; frente a un medio de comunicación que permanentemente está instando e instigando y es posible que el pueblo tenga respuestas de esa naturaleza". Si el hombre hubiera pensado en los discursos del Presidente Teniente Coronel Comandante en Jefe etc. y sus congéneres ¡ni de broma! hubiera dado esa declaración, pero es que ni de vainita. Si se hubiera detenido un nano segundo para medio organizar las ideas lo más probable es que lo hubieran acosado las imágenes de Bernal llamando a quemar a la oposición por los cuatro costados si le sucede algo al Presidente, o la voz de Lina Ron amenazando de muerte “y cuando digo muerte es muerte”, o la visión de Diosdado Cabello, gobernador, avisando que va a ir a buscar al otro pa’ espescuezalo. Por fortuna la otra parte del pueblo, es decir los demócratas, funcionamos de otra manera.
Ahora, hablando de bazucas, tampoco entiendo por qué le preocupa tanto al Régimen el asunto del magnicidio si lo que ellos llaman Oposición, al menos en ese tema, ha demostrado ser mega chimba por no decir que supraincapaz. Claro, cada golpista juzga por su condición, comprendo que por su experiencia se sientan aterrados y vean sombras en todas partes, en especial cuando tienen que lidiar –entre otras ineficiencias después de 10 años (diez) con las decenas de magnicidios reales que comete el hampa cada semana contra el Soberano –el Pueblo Soberano-. La verdad es que si yo fuera régimen, digo, gobierno -¡Dios me guarde el lugar!- dormiría tranquilaza (zo) ante unos magnicidas tan torpes que instalan en la playa a orillas de la carretera una bazuca (bazuca en aquella época, 2002, porque ahora encontraron la misma igualita que en seis años evolucionó para convertirse en un lanza misiles AT-4. ¡Viva Darwin!) y además se van y dejan olvidadas, entre otras maravillas implicatorias, una libreta de teléfonos con las señas de todos los magnicidas desg-ara-ciados golpistasasesinos lacayos del Imperio. No entiendo cómo es que les angustia tanto un grupo de gente tan inepta que, con un promedio de 2 coma algo intentos de atentados por año, todos fallidos, no ha logrado ni siquiera superar la fase “planos”.
Hay que tener esa conciencia muy revuelta para que ese fantasmita los descalabre así.

Pensum

Ana Black




Universidad Bolivariana de Estudios Políticos Bolivarianos
Escuela de Estudios Bolivarianos Internacionales e Internacionales Bolivarianos

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Economía I (Gallineros verticales, rutas de la empanda y trueque)
Economía II (Prosumismo y todas esas cosas)
Economía III (Brigadas de invasión y consumo)
Economía IV (Mercados internacionales de trueque)
Economía Minera y Petrolera (Deforestación, desmantelamiento y regalía de pozos petroleros)

***
Administración Pública (Maletín I, II y III)

***
Introducción al Derecho y después al revés.
Derecho Inconstitucional
Derecho Zafio
Derecho Internacional Público (1 charla)
Derecho Internacional Privado del Comandantenjefe (I, II, III, IV; V, VI, VII y VIII)
Derecho Diplomático y Consular (2 charlas de 16 horas consecutivas c/u –aprox.- dictadas por el Comandantenjefe)
Cómo mandar al carajo al Derecho Diplomático y Consular (I, II, III y IV)
Derecho Internacional (Eliminado… por ahora)

***
Historia de las Doctrinas Económicas (de Marx pacá)
Historia de las Relaciones Internacionales (Del Arca de Noé hasta nuestros gloriosos días)
Historia de las Relaciones Internacionales de mierda (USA)
Historia del Pensamiento Político (Fidel I, Fidel II, Fidel III y Fidel IV)
***
Técnicas de Negociación Internacionales (El carajeo, la patada, andaquetelambaunsaapo, me cachi en la má y otras)

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Espernanque patrio (Comercio Internacional I, II y III)
***
Estadística (Cómo ignorarla)

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Ruso (I, II, III, IV y V)
Introducción al Persa
Nociones básicas de chino mandarín
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Metodología de la Investigación (con pasantía en el archivo de La Hojilla)
***
Protocolo bolivariano I (El eructo, la cagueta, el desplante, la incontinencia de todo tipo)
Protocolo bolivariano II (Avasallamiento y tropelía)
Protocolo bolivariano III (Teorías y técnicas del maldecir y del mal decir)
***
Taller mecánico I y II
Taller III (Cómo manipular maletines ¡a discre-ción!)
Taller IV (Novela, cuento y fantasía)
Seminario de groserías I, II y III
Electivas I, II y III (CNE)

Carta abierta

Ana Black




Caracas, martes 2 de septiembre de 2008, décimo año de la revolución y último de la habilitante.
Sr. Presidente de la República B… B… Bolivariana de Venezuela,
Su despacho.

Querido Apreciado Respetado Excelentísimo…
Presidente

La presente, que sale con rango valor y fuerza de sincero comunicado, es para decirle que tranquilo, no, no vamos por usted. No sabemos de dónde sacó usted semejante idea o, peor aún, quién se la ha ido metiendo en la cabeza de manera tan sañuda, debe ser el mismo (a) que le ha recomendado que use términos tan desgastados como piti yanki o siglo XXI.
Le escribo para ver si en algo puedo contribuir a serenar su atormentado espíritu aclarándole que si usted pierde estas elecciones, ni es usted quien pierde ni va a haber guerra. Respire profundo ¡Ohmmm! ¡Ohmmm! ¡Ooohmmm! e intente recuperar la sindéresis, relájese, recuerde que éstas son unas elecciones regionales, que su cargo no está en juego. Inspire… bote el aire (novayaser que si le digo que espire algún fanático iletrado me acuse de estar mandándolo a auto morirse).
El 23 de noviembre sólo vamos a tener elecciones –regionales-, es decir, unas ciudadanas (os) con proyectos de gobierno -regionales- que presentarán a lo que al mundo le ha dado por llamar “consulta electoral” para después a someterse a los resultados o, como también la llaman: la voluntad del pueblo. Como verá, no es con usted así es que nadie va a ir a arrancarle la cabeza para freírla en una paila de aceite, para hacer eso no hacen falta sufragios. Después de diez años (10) convocando elecciones y diciéndonos -cada vez que los números lo asustan- que viene la guerra, que lo quieren matar, que descubrieron un siniestro plan del Imperio (el gringo porque el ruso y sus atrocidades sí le parece chévere), ya usted debería saber que nadie quiere sacarlo de Miraflores, que sólo clamamos por gobierno, no mando, entiéndame bien, go-bier-no, o sea, que resuelva, pues.
Usted mismo lo dijo: “Ya nos ganaron el año pasado” y, aunque entonces le advirtió al mundo que si la oposición ganaba iría por usted, su casa, su cabeza, fíjese, todavía anda usted por ahí orondo y redondo con su testa intacta, vivito y amenazando con una cadena Le Mans.
Pierda el miedo, convénzase de que somos un pueblo (y en el concepto pueblo me tomo la libertad de incluirnos a todos los venezolanos) pacífico y muy poco dado a las guerras, los magnicidios o fritangas de cabezas.
¿No se ha dado cuenta de que el único que ve guerras y maldad en todas partes es usted? ¿No le da cosita? No sé si será muy imperialista recomendarle unas goticas de Rescue cada vez que sienta que vienen por usted. Deshágase de esa obsesión, convénzase de que el país entero, opositores o no, está buscando otras cosas como prosperidad, tranquilidad, seguridad, educación, sanidad, en fin, todo lo que se espera de un buen gobierno electo por votación popular.
Atte.

domingo 3 de agosto de 2008

Una tragedia greco doméstica

Ana Black



Un día te despiertas, llegas como puedes hasta la cocina, pones a colar un cafecito y antes de abrir la nevera, en cuanto tocas la puerta sientes que algo no anda bien. Aunque suene cursi, es un problema de vibra. No dije como de vibra, dije con toda claridad que es un problema de vibra, de vibración. La nevera no vibra, no está haciendo sssssnnn. Y entonces –porque puede ser que no estés bien despierta, que tus sentidos no hayan salido de la cama todavía– le pegas el oído pero, nada. Sin quitar la oreja pegas el cuerpo para ver si es que no te están llegando las vibras, y nada. En la misma posición la abrazas, la abrazas así con fe, con esperanza, subes los brazos, pegas más el cuerpo, quieres sentir ¡necesitas sentir que ese mamotreto vibre! Anhelas escuchar ese discreto ssssnnnnn y allí se te viene el alma al piso y, mientras sigues el recorrido de tu alma te topas con el charquito delator y te llega la certeza: la nevera se jodió. Y me perdonan pero es que las neveras no se dañan, no se echan a perder, no dejan de funcionar. La nevera es vital, insustituible, imprescindible y además, gigantesca. Está plantada en mitad de la cocina cargada de la esencia de la vida, o sea, nuestra papa.
Y entonces te sirves el café y piensas: “¿Cómo es que se llama el técnico de la nevera?” “¿Dónde será que anoté el teléfono?” “¿Y de qué me sirve saber dónde fue que lo anoté si no tengo idea de cómo se llama el señor?” Y empiezan las llamadas, desesperadas:
–Aló, Mari.
–…
–Mal
–…
¬–Se jodió la nevera
–…
– Gracias, yo sé. Necesito que me ayudes porque no me acuerdo cómo se llama el técnico ¿te acuerdas que yo te lo recomendé una vez?
– …
– No te acuerdas cómo se llama… Cómo es posible que no te acuerdes cómo se llama.
– …
– ¡Porque yo estoy en estado de shock, mijita! ¡Me acabo de encontrar la nevera muerta en la cocina! ¡Un poco más de sensibilidad, por favor!
– …
– Te lo agradezco.
Aparece Jairo –que así se llama- pero no puede venir sino hasta mañana y, como las neveras no se dañan a mitad de quincena sino cuando están taqueadas de comida, viene la otra parte: la repartición de bienes. Entonces anotas: la del 9-4 aceptó un paquete de milanesas de pollo y medio kilo de carne molida. 9-1: carne guisar, falda y chuletitas de cochino. Conserje: 1 pollo y dos envases con caldo de res.
Cuando llega el técnico una lo recibe como si fuera Salud Chacao que vino a atender a un familiar cercano. El hombre hace un par de preguntas mientras la voltea, saca UN (uno) destornillador, hace lingui, lingui por aquí, taqui taqui por acá y sin desarmar nada diagnostica:
–Doñita, esto es el compresor.
Nunca “tranquila, señora, era este cablecito suelto” o “¡que suerte, SEÑORA, era un fusible quemado”. Siempre es el compresor, o el motor, o los dos.
Y es en ese instante, al enterarte del monto de la cuenta, cuando quisieras ser griega (clásica) para, después de pegar el más estruendoso de los alaridos, salir corriendo e irte a vivir al Olimpo.

Inflación: ríndete, te tenemos rodeada

Ana Black



Ayer fui, como acostumbro, a hacer el -y que- mercado quincenal pero esta vez la sensación de inseguridad y la angustia con que últimamente llegaba al local fueron desterrados de mi estado de ánimo por una confianza y alegría avasallantes: Yo –me dije allí paradita, sosteniendo con fuerza mi carrito– soy una embajadora de la deflación. Así pues, con mi frente en alto y animada por una fanfarria interior –¡Ta-raríiii! ¡Contra la inflación: el regateo!– traspasé el umbral de esa guarimba económica como bien las bautizó el Min Popop de agricultura.
Por primera vez en años no revisé los precios del aceite, simplemente agarré la marca que siempre quise comprar y nunca pude; tampoco me molesté en preguntarle al carnicero a cómo estaba el kilo de carne de segunda, tras saludarlo le sonreí y para su sorpresa le pedí un kilo de bisté de lomito cortado más bien gruesito y cuatro pechugas de pollo ¡sin hueso! En la charcutería fue igual: “medio kilo de jamón decente, medio del queso que sabe, ¡hasta me atreví a pedir ciento cincuenta gramos de aceitunas negras para el cumpleaños de mi gordito!
Pasillo por pasillo fui metiendo en el carrito: papel tualé que seca; jabón que echa espuma; leche leche, no ese bodrio que llaman algo así como parece leche pero no es; diablitos jundergüu (¡en la casa no lo van a creer!); ¡salsa de tomate kechu! (hacía aaaños); dos kilos de café ¡por fin diosito! Compré huevos, me arriesgué a llevar el kilo completo de cebolla y de tomate, agarré dos pimentones medianos en lugar del más chiquito que solía llevar, en fin… fui feliz, porque, más que un mercado decente, estaba a punto de hacer patria.
Llegué a la caja y, mientras ponía cada producto sobre la cinta transportadora repasaba mi discurso liberador ensayado durante toda la semana. No me va a pasar como con el pan: Una semana pateando calle en busca de una panadería que vendiera el producto más barato y, aparte de insultos, pan chimbo y la pérdida de la pediquiur no conseguí más nada. Respiré profundo e invoqué al santo patrono del regateo en supermercados, Elías Jaua.
–Cuatrocientos cincuenta y seis con setenta y cinco, mamita.
–(¡Ohmmm!) ¿Cuánto?
– Cuatrocientos cincuenta y seis con setenta y cinco, madre.
–(¡Ooohmmm!) ¿Y no me puedes hacer una rebajita… mami?
Su respuesta fue, rompiendo nuestra sólida relación materno maternal y sin que mediara ni una mirada torcida, agarrar el micrófono y vocear: “Atención, Popopita en caja tres, se solicita personal de seguridad. Repito…”.
–Doñita (doñita… sssmdre), por favor, si no quiere pagar tendrá que abandonar el local– me dijo un hombre muy grande vestido de negro.
–¡Pues no me pueden negar mi humano derecho humano al regateo!
_OK. Ya regateastesss, ya se te dijo deque no, te me vasss…
–¿Y mi compra?
_En Mercal, mi doña, allá le respetan todos los derechos.
–¡Pero allá no venden diablito!
–¡Y aquí no nos subsidian! Chao te dije ya.




Reinserción

Ana Black



No voy a decir que todos para no provocar protestas pero un altísimo porcentaje de los venezolanos (y americanos en general) paralizamos nuestras actividades para ver cómo Ingrid decía mientras hablaba por teléfono: “Mamá, estoy libre”. Yo lloré. Lloré, suspiré y me agarré el corazón. Después la vimos salir del avión y abrazar a su mamá, las vimos besarse, tocarse, agarrarse la cara y besarse mil veces más. Volví a llorar. Después vimos aparecer a los otros rescatados, todos menos los gringos. A todos los trajeron, retrataron, abrazaron, apuchungaron, entrevistaron y pasearon. Ellos se abrazaron en cambote, se hicieron carantoñas, se echaron flores. Cada uno -según sus niveles de pepasomadismo- susurró, habló o gritó su dicha. Y se tocaban y sobaban y aceptaban el contacto con cualquier mano que se estirara hacia ellos, como para saciar una necesidad de contacto humano contenida durante años. Pocas horas después volvieron a aparecer, ya más serenos y organizados pero con la misma ropita, se ve que los habían llevado a hacer pipí, lavarse la cara, comerse una cosita y volver a abrazar a la familia. No tenían aspecto de que los hubieran llevado al hospital a sacarles alguna radiografía o manque fuera una gotica de sangre. En esta oportunidad cada uno desahogó algo de sus emociones y empezaron todos a compartir sus angustias.
Al día siguiente volví(mos) a moquear cuando Ingrid se encontró con sus muchachitos y al escuchar a cada madre responder casi como si se hubieran puesto todas de acuerdo que lo que más ansiaban era agarrar al hijo y besarlo, abrazarlo y besarlo, apretarlo y besarlo hasta perder las fuerzas. Supimos cómo las familias de cada rescatado habían divido las responsabilidades una vez recuperada la calma después de conocer la noticia: mientras una mitad de la prole iba a la capital a re-rescatar a su muchacho, la otra se quedaba en casa preparando la bien llegada. Unos ensayaban serenatas, otros planificaban la bailanta y en algunas ciudades hasta templete estaban montando. En todos los casos participaba la comunidad entera.
Hasta ese momento no supimos de siquiatras, asistencia emocional, mucho menos aislamiento profiláctico como pasó con los pobres gringos a quienes desaparecieron y encerraron para someterlos a inspección en aras de un supuesto proceso de reinserción. Me dio una lástima… con los gringos.

El gobierno colombiano hizo el proceso al revés: primero el apuchungue después el jurungue porque debe estar, como todos, convencidísimo de que los rescatados tienen –mínimo- leishmaniasis pero que la mejor manera de comenzar ese proceso de reintegrarse a la vida es con amor y alegría y euforia y contacto humano. Yo sentí que, no sólo se reinsertaban ellos, nos reinsertábamos todos. Ese ejemplo palpado en los abrazos y las lágrimas, los besos y declaraciones emocionadas pero serenas ayudó a toda una sociedad a aprender y comprender que el camino es otro, distinto al del odio, el rencor y la venganza.

domingo 22 de junio de 2008

La bodeguita cultural










Ana Black


El comunicado decía: "el Celarg busca propiciar, a través de la realización de actividades de diversa índole, la participación de los niños, niñas, adolescentes y de la comunidad en general perteneciente a los sectores populares del municipio Chacao, en los procesos culturales, mediante la formación y divulgación de conocimientos que lleven a integrarse socialmente y a utilizar la cultura como un medio para entablar el diálogo, la solidaridad, el respeto, el desarrollo sostenible y la construcción de la nueva sociedad".

Todo eso tan bonito se iba a dar vía Plan Extraordinario Misión Cultura ¡Corazón adentro! en el hall principal de la Casa de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg, convertido en una bodega móvil Mercal.
Suponemos que el proceso de divulgación de conocimientos se daría así:
–1 kilo de la milenaria cebolla, “Allium cepa”, como mejor la conocen los científicos, originaria de Asia central, probablemente de Persia donde, por cierto, existía el concepto de arte imperial, situación que implicaba que las manifestaciones artísticas debían reflejar las creencias e intereses de las autoridades imperiales. ¡Uh, Ah!
–Dos kilos de zanahoria para la doñita que, no sé si sabrá que la zanahoria es una especie originaria del centro asiático y del mediterráneo. Siglos antes de que naciera Bolívar ya la consumían en Grecia, cuna de la democracia como la del PSUV y en Roma despreciable imperio donde auspiciaron el surgimiento de la iglesia católica e inventaron a los obispos, cardenales, papas y otros bichos raros.
–¿Qué más le damos, bella dama? ¡Papa! Sépalo mi doña, estamos en el año internacional de la papa. ¡Papa y cultura! La historia de la papa comienza hace unos 8.000 años, cerca del lago Titicaca, que está a 3.800 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera de los Andes, América del Sur, en la frontera de Bolivia y Perú. La invasión española, en 1532, puso fin a la civilización inca –des-ga-ra-cia-dos- pero no a la papa. Porque a lo largo de toda la historia andina, la papa, en todas sus formas, ha sido profundamente un "alimento del pueblo". ¡La papa no se va!
–¡Tomate! Nombre científico es "Lycopersicon escultelum". ¿Sabía usted que no es originario de México en realidad lo es de los bajos Andes? Fue cultivado por los Aztecas en México. La palabra azteca "tomatl" significaba "fruta hinchada", y los conquistadores españoles –imperialistasasesinos- lo llamaron "tomate".

Es una verdadera lástima que por causas ajenas a la voluntad de alguien haya sido suspendido tan notable acto cultural.

domingo 8 de junio de 2008

De batracios, anfibios, anuros y otras felonías


Ana Black





De una buena vez y para que no sigan inventando, el Sistema Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia fue creado, contra toda inteligencia, para poner orden en este país que ya se nos está escapando de las manos. Contrario a lo que quiere hacer creer la oposición golpistasasesina, este Sistema permitirá al Régimen, perdón, gobierno, saber quién dijo qué a quién cuándo, dónde y a cuentaequé. Es decir, sistematizar la delación o lo que el vulgo llama: el sapeo. También permitirá que altos y bajos funcionarios, sobre todo éstos últimos, desarrollen sus cualidades adivinatorias y practiquen sus poderes sobrenaturales para descifrar falaces intenciones escondidas en los pensamientos del soberano. Más nada.
Para desmentir las patrañas del imperio que se comunica por boca de la oposición venezolana presentamos a continuación una lista de los sectores de la sociedad venezolana que puede ser susceptible a la aplicación de esta ley:
• Los astrólogos, brujos, leedores del Tarot, echadores de cartas, interpretadores del tabaco, consultores del I-ching, en fing, todo aquel que ande por ahí prediciendo eventos y adelantando contingencias que no se han producido.
• Todo el que se vaya a confesar, sea vieja, viejo, monja, cura, curo, niña o niño, enfermo Terminal, marido arrepentido o esposa contrita porque, desde el momento en que tiene algo que confesar es porque algo hizo y eso lo hace sospechoso y al gobierno no le queda otra más que investigar en qué anda.
• Quien que vaya a la iglesia porque allí están los confesionarios.
• Los jubilados, porque con esa protestadera a las puertas de las instituciones no hacen sino desestabilizar el ánimo de los responsables de haberles resuelto el problema.
• Los médicos, por atentar contra la confianza de los enfermos diciéndoles que no hay con qué curarlos.
• Quien se queje en el mercado del alto costo de la comida, en la calle por el pésimo estado de las vías y en el subsuelo (cuando lo haya) porque el tren no llega.
• Los maestros que reclamen frente a los medios de comunicación fascistasasesinos (o a escondidas) cosas tan absurdas como el pago de sus prestaciones o el aumento del sueldo.
• Todo aquel que ose comentar las chiflas de la Fosforito porque en ese comentario puede estar implícito un pérfido deseo de cortarle la cabeza.
• Yo misma por lo que acabo de escribir.
Para resumir, todo aquel que incomode será culpado de haber dicho, hecho, pensado o intuido algo, lo que sea, con tal de que sirva para quitarlo del medio.
El Sistema sólo funcionará como fue planificado sólo con la verrugosa participación de los conciudadanos soplones.

viernes 30 de mayo de 2008

Tengo la camisa negra...

Ana Black




Marcos Chávez, comisario, dijo un día, no hace mucho, que a la gente la asaltan por imprudente, que son víctimas del hampa porque salen y ¡peor aún! lo hacen en sus carros. Visto así… este es un país de atolondrados, señoras locas que van a los bancos para que las asalten; gente que transita de noche por las autopistas buscando que los intercepten los malandros y les roben todo. Somos una nación de desahuciados porque, sólo de perversos pueden ser calificados aquellos padres desnaturalizados que permiten a sus hijos salir a buscar la muerte en el irracional acto de ir a la barbería, trasladarse al liceo o dormir dentro de sus casas sabiendo que allí también pueden encontrar la muerte. ¡Ni hablar de aquellos que van a fiestas!
Otro día el PoPop Rodríguez CH. discutía a los periodistas que no fueron 42 ¡falsarios!, fueron sólo 38 los muertos. Hay que ver la diferencia –sobre todo en sosiego para las familias de los restantes cadáveres- que hacen cuatro muertos de más… o de menos, según se vea. ¡Hay que ver cuánto pesan 4 muertos inventados y cuán leves pueden resultar 38 difuntos de verdad! ¡Hay que ver cuánto cuentan cuatro muertos que no son, sobre todo si se aplica la máxima aquella de que malandro eliminado por malandro no cuenta, es decir: cero mata cero.
Por eso prohibieron que los empleados de la morgue compartan las cifras de decesos por causas violentas porque cuando los periodistas llegan allí y ven la desolación y el dolor de las familias, en lugar de reportar la falta de escrúpulos de esas víctimas que salieron para que los mataran, van y se ponen a contar fallecidos por arma de fuego y a querer reportarlos, como si a los venezolanos nos ayudara en algo esa información. ¡Hay que ser retorcido, la verdad!
Esos cuerpos apilados en la morgue no valen; las lágrimas y suspiros de las madres dolientes no califican ni para pésame; las urnitas blancas no hacen bulto suficiente como para que alguien se estremezca y averigüe qué pasó y por qué pasó. Los difuntos importantes, los que hacen daño, los que desequilibran son esos que se inventan los periodistas, son esos los que hay que enumerar.
De camisa negra volvió don Ramón hace un par de días a acusar, no sólo a los dueños de medios y al imperio fascistasasesino, esta vez el ministro inculpó al hemisferio norte todo de adulterar las cifras y disfrazar nuestra pacífica, serena y confiada realidad diciendo que somos un país violento. ¡Qué saben ellos!

…y debajo tengo el difunto.

martes 13 de mayo de 2008

Patán endógeno

Ana Black




Pues sí. Eso me enfurece. Eso saca lo peor de mi, me transforma en una señora amargada y, más que protestona, revirona, que a las cosas debemos llamarlas por su nombre.
El otro día en la pana(dería), donde se niegan a adoptar el sistema del numerito para despachar, estábamos como siete personas esperando con toda paciencia hacer cruce de mirada con alguna de las empleadas –quienes, definitivamente, han sido entrenadas para mirar al piso incluso cuando están exprimiendo naranjas- para hacer el pedido cuando llegó un hombre preguntando a grito pelado desde la puerta de qué eran las empanadas ese día. “Este se va a colear” le susurré a mi hija, entre dientes y en estado de pre amargura. “Ma, por favor, no empieces” me dijo con toda la angustia que puede generar conocerme. “¡Jnmj!” me dije a mi misma y para mis más íntimos adentros, y aún así la carajita me oyó, e insistió, tan cándida: “Ma, por favor, te lo suplico”. Pero, ya era tarde, el hombre, en efecto y para su desgracia personal, se plantó a mi lado y ordenó par de empanadas de queso y un marrón grande. Como todo el que se colea no pidió por favor, mucho menos dio los buenos días. Llegó, pasó por encima de todos y ordenó. Y salí yo, y a voz más en cuello que la de él le hice saber que se estaba coleando, que éramos siete antes que él esperando pacientemente ser atendidos, que esperara su turno, en fin… Pero a pesar de verse rodeado por miradas nada amigables de toda la concurrencia, incluida la endógena de la panadería, al tipo le importó un pepino. No logró su cometido pero, le importó un pepino.
Cuando estaba pagando sentí una cosa que me resollaba en el cogote y una voz que me decía: “Soy tu karma, mamita, te persigo”. ¡Y se quiso colear! Entonces, me llegó la iluminación divina (si es que tal cosa existe). Lo entendí: todo el que se colea es bruto congénito; necio irreversible, escaso mental innato, un patán endógeno porque, es que hay que serlo, no sólo para cometer semejante desafuero sino para, una vez consumada la fechoría tener lo que la gente decente llama “el tupé” de replicar, como la de la mujer que pasó junto a más de diez carros que esperaban para entrar a un estacionamiento en Chacao y se topó con mi hermana Marisol, segunda en la fila de un ardiente mediodía, y cuando mi consanguínea abandonó su unidad para hacerle ver el largo de su arbitrariedad, la infractora le espetó: “¡Ay, mija! ¿y te vasssarrechar por eso?”.
Lerda orgánica.

martes 29 de abril de 2008

Pan, corazón y circo

Ana Black



Nunca es tarde cuando la dicha es buena, dicen que dicen. Y si esa dicha viene respaldada por unos 65 milloncejos de los fuertes pues, más que dicha, pasa de inmediato a ser regocijo, de ahí a jolgorio, de jolgorio a pachanga, de ahí a rumba pareja -whisky, carros, viajes- y , al final, agua.
Diez años después de acometida la revolución bonitaaa y estrenado este gobierno bolivariano antimperialistafascistasesinos, nos presentan ¡por fin! un plan cultural. Extraordinario claro, porque –no sólo aparece diez años después- sino que, para su ejecución requirió de la importación de una rumba de payasos cubanos para entrenar a (lo que ellos llaman) “80 facilitadores que saldrán a las zonas populares y barriadas del país para captar talentos y formar a otros facilitadores” (ABN 16/04/08). El ministro Po Pop para la Cultura, Francisco Sesto, manifestó que más que obtener un certificado, “los talleristas van a construir una revolución que está haciendo historia”. Los graduados –venezolanos- recibieron de los instructores –cubanos- formación en danza, teatro, música, patrimonio, historia local, artes plásticas y literatura, para emprender la tarea de sumergirse en las zonas populares en la búsqueda de creadores en potencia.
La Misión Cultura Corazón Adentro, estrenará este domingo 27 en el Poliedro de Caracas, la primera temporada del Gran Circo Corazón Adentro, un evento circense que se extenderá por todo el país.
Yo entiendo un trío de cosas aquí:
1. Que los facilitadores culturales cubanos a lo que vinieron fue –de nuevo- a oficializar nuestra miseria mientras resuelven la de ellos. Deduzco que su misión esta vez era reunir a esa cantidad de muchachitos realengos que (sobre)viven haciendo malabarismos en el tráfico y con el tráfico de nuestras ciudades, darles valiosas herramientas saltimbánquicas, uno que otro truco de prestidigitación y, como por arte de magia, hacerles creer que están aprendiendo habilidades que los van a ubicar como vencedores en el competitivo siglo XXI ¡Abra cadabra! Ya con la bendición impartida –como siempre- desde un escenario (grandiosa paradoja), pueden los muchachos seguir pidiendo limosna y exponiendo su indigencia porque ahora no son mendigos ¡son talentos!
2. Lo dijo el Ministro: “Además, estos participantes son multiplicadores, seremos cientos, miles, decenas de miles, cientos de miles y millones de personas compenetradas en la Misión Cultura Corazón Adentro”. O sea, con esta cadena de facilitadores captando talentos que a su vez se convertirán en facilitadores caza talentos, seremos millones empeñados en convertir al país entero en una gloriosa payasada endógena.
3. Que los payasos de aquí son tan chimbos que no sirven ni para construir una revolución que ya lleva diez años en construcción.
Truco o cuento ¡Venceremos!

domingo 20 de abril de 2008

Bendito Licor bendito

Ana Black

Publicado en: Código de barra
http://codigodebarra-revista.blogspot.com/



La barra se inventó para el despecho.
Nadie que esté contento, enamorado, así como flotando en una nube o, en el peor de los mejores casos, en estado anímico vegetativo se va a encerrar a beber por horas en un lugar oscuro y retirado, sentado solo en un taburete incomodísimo, a verle la cara a un señor que lleva décadas cobrando quince y último –¡estará harto, pobrecito!- por servirle tragos a gente que llega agobiada, atormentada y con necesidad de contarle a alguien la razón de sus pesares. Esa necedad la comete sólo un despechado o un borracho consuetudinario amante del deporte por TV. Más nadie. Hasta los irlandeses, precursores del mostrador en los bares (y de los mismos bares) tuvieron la cautela de separar la zona de la diversión de la del despecho. –The hoof! (o sea, ¡la pezuña!)- dijeron y pusieron la barra aquí, y allá, bien lejos, en la pared del frente, la diana, los dardos y la mesita para poner la cerveza. Sufridos allá, emocionalmente apañados aquí.
¿Quién ha visto a alguien lanzando dardos a moco tendido? Nadie. Como tampoco nadie aúpa a su equipo favorito con el corazón partío ¿o sí? Despechado es como mujer embarazada del primer hijo: monotemático. En consecuencia necesita de un público cautivo (que en el caso de las barrigonas, como lo primero que perdemos es el pudor, puede ser cualquiera) y ¿quién es el pobrecito que, por meras razones laborales, está siempre preso tras una barra y para su mayor desgracia con una botella en la mano y una bolsa de papas fritas en la otra? ¡Salve, oh, cantinero! Ya nos ocuparemos de ti en próximas entregas.
Aún así, en todas las barras, sin importar cuántos monitores transmitiendo un juego haya ni cuántas anfitrionas semi vestidas estén promocionando la rifa de una botella de Casillero del diablo, siempre, siempre hay un rincón desocupado, un par de taburetes en los que nadie se sienta y un cenicero que nadie osa ensuciar; es como un reservado -pero abierto- a quien más lo necesite; como un altarcito para el sufrido: la esquina de quien llega a ese lugar umbrío buscando dónde ahogar sus penas y una prudente alma amiga que sepa entender su dolor, o sea: caña y quien lo oiga.
A esos me quiero dedicar, a todos aquellos dolores, tristezas, guayabos, quebrantos, desgarros musculares cardíacos que han inspirado al bolero, la ranchera, el tango, en fin, esa música nacida del despecho y hecha para ser oída abrazados a una barra y aferrados a una botella de… Licor bendito



video

miércoles 16 de abril de 2008

Medallas para todos

Ana Black



Los deportistas del mundo están que no caben en sí -ni en fa- (o brincando en una pata) con la emoción que les ha generado la decisión del gobierno revolucionario, antimperialistafascistasasesinos, socialista, afrodescendiente, indígena, endógeno, bolivariano en relación a la conducta que deben seguir –en lo adelante- los deportistas nacidos en esta tierra que dentro de poco no vamos a saber cómo es que se llama, así es que aprovechemos mientras todavía se le sigue diciendo Venezuela.
Según el decreto(ta):
• Toda(do) deportista y deportisto bolivariana(o) y socialista o socialisto debe ser entrenada(do) para la participación, nunca, ¡JAMÁS! para competir, mucho menos para ganar.
• Toda(do) deportisto y deportista bolivariano(a) que, estando en plena competencia, vea que un hermano competidor(a), ¡sea del país que sea! (menos del Imperio, clarostá) intenta ganarle, debe permitírselo sin que le quede nada por dentro… como no sea el mero mero orgullo socialista (o).
• Cada vez que un deportista etc. pierda, perdón, no logre sus objetivos, debe ser aclamado con vítores, aplausos(as), silbidos(as) y –de ser posible la ola- por todos sus compañeros(as) de equipo(pa) como si hubiera ganado (¡guácatela!) la competencia sobradísimo(ma). Un ejemplo de consigna para vociferar en estos casos: “¡Tranquilo, hermano, quelque gana es un gusano!”.
• A cada deportisto y deportista se le entregará una pastillita de Nervocalm quince minutos o media hora antes de la hora de la premiación.
• Una vez encaramado en el podio, al atleta ganador le queda terminantemente prohibido sonreír, hinchar el pecho o conmoverse al escuchar las gloriosas notas de nuestro himno nacional, que todavía no es bolivariano pero pronto lo será, no desesperéis. Al contrario, debe bajar la vista y mantenerse así hasta que termine el acto, cuantimás podrá cruzar alguna mirada cómplice con otros compatriotas que sepan lo que viene.
• Después de la premiación, a cada deportista bolivariano ¡her-ma-no! que haya recibido una medalla, sea de oro, plata o bronce, ¡recordemos que somos socialistas y aquí no hay diferencias! se le indicará el camino a la caja donde deberá depositar las medallas que haya ganando.
• Al terminar las olimpiadas, se invitará a todos los compañeros(as) atletas(tos ¡cof, cof!) del mundo (menos los imperialistas y colombianos) a participar en la repartición de medallas bolivarianas que harán nuestros deportistas en orgullosa demostración del justo lugar que tiene la perversa competitividad en los elevados valores bolivarianos.

sábado 12 de abril de 2008

¿Yo quiero tener un millón de amigos?

Ana Black



Yo lo sospechaba. Algo me decía que no lo hiciera. La vocecilla, esa a la que nunca le hago caso para después arrepentirme, me lo gritaba un promedio de siete veces al día: “¡NO!. ¡No lo aceptes! ¡Elimínalo! ¡Ignóralo al menos pero, no caigas en esa provocación! ¡¡¡Te vas a arrepentir te lo digo desde ya!!!”. Y aguanté hasta donde pude, más bien hasta que el ocio de semana santa dejó de ser frívolo compañero para convertirse en pérfido consejero. Cedí ante los persistentes requiebros y acepté una –una solita- solicitud de amistad, nada más que una para ver cómo era el asunto que tenía enloquecida tres cuartas partes de la humanidad, al menos de la humanidad que yo conozco. Ha sido el acto de desobediencia cibernética que más caro he pagado; por ese sutil movimiento de dedo, por ese click complaciente e irreflexivo, mi vida cambió… ¿Para bien? ¿Para mal? No lo sé todavía, sólo puedo decir que la transformación es definitiva o hasta que decida hacer el mismo click pero pa´tras, o sea, eliminar esta aplicación de mi computadora para siempre jamás.
Todo un mundo (raro) se abrió ante mi. Pasito a pasito fui entendiendo, clicksito a clicksito descubriendo. Empezaron a aparecer, como por arte de ciber magia, amigas del colegio, vecinas de la infancia, compañeros de la universidad. Y ¡Ay, que dicha! –como diría mi amiga Ana Carlota- encontré a Fulana, descubrí a Mengano. ¡zutano no se había muerto! De pronto, cada treinta y siete segundos llegaba una nueva solicitud de amistad a mi buzón y en desbocada carrera por ver quién era aceptado llegaron ex alumnos, primos lejanos, tíos cercanos, amigos de mi hija, compadres perdidos, ahijadas olvidadas, amores incurables, malos recuerdos, divinas evocaciones, romances suspendidos, personas olvidadas, desconocidos simulados que juran que me conocen y, si no a mí, al menos a tres de mis amigos. “¿Y cómo lo saben?” pregunto asombrada. “¡Porque lo ven en tu lista, Má y te roban los amigos” responde Marisabidilla desde su mundo paralelo, es decir, el ipod.
Pero seguí. Cuando me llegó el primer Best wishes me conmoví y se lo devolví como siete veces a la misma persona porque no entendía cómo funcionaba. Dejé de hacer el mismo envío cuando me distrajeron dos solicitudes de Candy bars, una de Heart y cuatro de Kiss or hug. Quise responder con una picardía a esta última solicitud y a una sola persona pero, cuando me di cuenta, se lo estaba mandando a las treinta y cuatro almas que para el momento conformaban mi lista, en mi desesperación pinché y pinché y pinché para ver si se detenía el envío y –comprobé después- lo único que había logrado había sido que cada persona, incluida mi cándida y tierna sobrinita, recibiera el mensaje unas cinco veces… como por no dejar, pues. No había terminado de lamentar el suceso cuando entraron dos solicitudes para Good karma y una invitación de grupo. Como todavía era semana santa y no había divisado el horizonte de eventos, llena de entusiasmo abría cada solicitud y a todas decía, plena de entusiasmo: ¡muérete que yes! Y me siguieron llegando, siempre en inglés 1 invitación a descubrir qué color soy, 3 para averiguar qué tipo de sexo soy (sí, lo mismo dije yo: ¿?), 2 para el tipo de bebida (idem), 2 solicitudes a Movies, 3 de regalos de Louis Vuitton, 1 solicitud de vampiros, otra a speed racing, 6 de abrazos, 1 de My beautiful friends, 3 de Kiss kiss (así, por partida doble, de una), 1 a Sexual personality y otra solicitud a cumpleaños, como si eso se diera así no más. Llegaron por miles solicitudes de café, chocolates, matas, regalos, flores, a Love y a You are special, a Fengshui, muñecos de peluche, zapatos exóticos, galletas y, por fortuna, sólo una ración de Hashish. Solicitudes a definirme y a responder si fulano es sexy, o mengano se ve bien. Más karmas y besos y abrazos y ángeles y una repentina invitación a algo con vampiros. Recibo respuestas a comentarios que nunca hice y Aileen me regaña porque no le respondí al relato de vida que jura que me escribió y yo juro ¡por este puñao e cruces! jamás encontré. Un señor, a quien no conozco pero que es amigo como de quince de mi lista, me manda un par de rosas rojas y me pide el empate, sí, en inglés. Los varones piden que les enseñemos las lolas pero ellos no hacen ni el más mínimo intento por enseñarnos elqueteconté. Mi buzón se sigue llenando con avisos de solicitudes, con solicitudes de permisos y con permisos concedidos.
Entonces, comprendí el verdadero significado del vocablo “vorágine”. El mismo amable mundo que un par de días atrás se había abierto ante mí, degeneró en una especie de hueco negro que, instalado en la pantalla, empezó a succionarme, bueno, no a mí, a mi mente y mis ideas y mi autonomía mental y caí en lo que los astrónomos llaman un horizonte de eventos*.
Ya para este momento llevaba tres días pegada a la computadora veinte de las escasas veinticuatro que traen mis días, la lista de amigos había crecido a noventa y tres y me estaba poniendo nerviosa no poder atenderlos a todos como se merecen. Quise enviar una musiquita de mi archivo y no pude. Caí en la trampa ególatra de averiguar para quién soy importante y, una de dos, o no lo supe hacer o a nadie le importa un cuerno si existo o no. El test de en qué país debería haber nacido, me dio como resultado que ¡en China! y el otro para ver qué fui en otra vida me dijo que una mosca. ¡Coño, no hay derecho!
Con gran entusiasmo acepté jugar Scramble (un híbrido entre Scrabble y Boogle) pero, cuando vi que en su versión en español rechazaban palabras como sufridas, días y penas pero aceptaban vainas como agreta, verge, vueso y alcea pegué la carrera cibernética y, mi amor, más nunca. Le acepté una matica a una amiga querida que, tan bella, tan delicada tuvo ese gesto y me estoy volviendo loca porque ahora tengo que estar regando un jardín que aumenta cada día pero, a la vez, cada día muere porque parece que la idea es que todos contra todos nos mandemos matas y flores y unos muñequitos gorditos y a mi jardín le salieron como una ratas que creo que se están comiendo las flores porque cada día hay menos a pesar de que Ismael y OlgaK se encargan de abastecerlo a diario y, me angustia, no vayan a pensar que soy una ingrata pero ¡es que nadie me dice qué debo hacer!
¡Nadie me dice nada! Debe ser que en lo más profundo de mi ser soy más bien antigua porque sigo creyendo que son sistemas de comunicación, es decir, que si OlgaK me manda una matica yo le puedo responder como se merece: “¡Ay, amiga! Pero que detalle tan lindo. ¿Cómo se llama esta mata tan bella, que nunca la había visto?” Y ella me respondería: “¡Toche, el nombre lo tiene abajo!”. Eso lo intenté pero fue peor porque, no es que una, como señora decente que es, agradece la flor, o el abrazo, o el condón o el pucho de hashish y ya, es que cada vez que se envía de vuelta el regalo en muestra de agradecimiento, lo que le llega al destinatario es otra solicitud de lo que se está mandando ¿me explico? Afortunadamente, aprendemos rápido: ya sé que a nadie le importa si llegó o no, si me hizo feliz el envío o me dio urticaria, lo que importante es que algo salga y algo llegue constantemente.
Ya tengo ciento sesenta y cinco amigos (nada si consideramos que mi sobrino tiene casi seiscientos), apoyo a tres causas, perdí la cuenta de los grupos a los que pertenezco; he sido abrazada, besada, apuchungada y maraqueada infinitas veces; me han regalado desde chocolates hasta viajes alrededor del mundo; he coqueteado con mis sobrinos y le envié un peluche rosado a un hombre serio; me han invitado a tal cantidad de eventos que si digo que sí a la mitad voy a necesitar una beca; le he curioseado la vida a media humanidad y supongo que esa misma cantidad de gente está escudriñado en la mía en este instante y, para que no quede duda, tengo super wall, fun wall, wall y muro; recibo un mismo vídeo alrededor de cinco veces al día; siento que el frágil equilibrio químico de mi organismo puede colapsar cada vez que leo en la sección de fotografías: “Agregado ase dos horas” o cualquiera de los barbarismos oficiales del sitio o comosellame.
Pero sí, ha sido encantador. Retomar el contacto con tanta gente querida, nunca olvidada pero sí perdida en los recovecos de la vida, ha sido el gran beneficio, la gran bondad. Creo que, ahora que los tengo a todos, es tiempo de hacer el click al revés y decirle a Facebook, sin que me quede nada por dentro: “Tienes una invitación de Anablack a salir de su vida”.

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* Horizonte de eventos: es la distancia desde el centro del Hueco Negro donde la velocidad de escape, necesaria para vencer la fuerza de atracción del hueco negro, es igual a la velocidad de la luz. Quiere decir que cualquier objeto ó partícula más cercano al centro que dicha distancia (también llamada radio de Schwarzschild) debería tener una velocidad mayor a la velocidad de la luz para escapar de la atracción y no caer en su centro. Ya que según la Teoría de la Relatividad la velocidad de la luz es la máxima velocidad del universo, ningún objeto ó partícula dentro del horizonte de eventos podrá escapar de la atracción y por tanto caerá al centro del hueco negro y desaparecerá.

martes 25 de marzo de 2008

The Bolivarian Empire

Ana Black




La planilla de inscripción del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (¡Uf!) trajo como modalidad este semestre unas casillas en las que los alumnos deben aclarar si son: Afrodescendientes (todopegado), indígenas, inmigrantes, discapacitados u otros. ¡Y se armó lo que antes -cuando este país no intentaba con tanto afán parecerse al Imperio- se llamaba ¡la propia sampablera! El pobre encargado de atender las inscripciones estaba a punto de enloquecer cuando empezaron esos muchachos a preguntar: “Si yo soy hija de negro y española ¿soy afrodescendiente o inmigrante?”. “Si yo soy hijo de mulata (semi afrodescendienta) y chino ¿qué soy? ¿semi afroasiáticodescendiente?”. “Si mi mamá es goajira y yo también pero tengo los ojos verdes porque mi abuelo paterno era alemán ¿soy caucásica nativa o indígena chimba?”. “Si mi mamá es blanca y mi papá también pero nacidos en esta tierra desde la época de la infame conquista ¿soy eurodescendiente, venezolana, bolivariana o kimosabi?”. “Si mi mamá es como marroncita pero pecosa y mi papá no se sabe porque tiene la piel canela, las piernas cambetas, el pelo malo, los ojos achinados y todo lo que conlleva la parafernalia étnica ¿qué soy? ¿un tutti frutti racial?”. “Si toda mi familia es pemona menos mi abuelo paterno que era portugués, dónde me anoto ¿en ‘otros’?”. “Si en mi familia todos tenemos la misma sonrisa pero yo soy marrón clara, mi hermana mayor catira, mi hermano bachaco y mi hermanita como china ¿son mis hermanos?”. “Si yo soy afrodescendiente, o sea, hijo de negro y negra, ¿me van a dar unas clases diferentes?”.

Ahora, díganme, por favor a mi, Ana Black: ¿Qué sentido tiene esa encuesta? ¿Cuándo en la vida a los venezolanos se nos ha preguntado de qué color somos? ¿Alguien ha visto algo más segregacionista que eso? ¿De cuándo acá los nacidos en Barlovento, por generaciones de generaciones, pasaron a ser africanos? Qué vienen siendo entonces los andinos ¿colonodescendientes? ¿Primerimperiodescendientes? ¿Cuál es el color oficial del venezolano bolivariano? ¿Quién lo determina? ¡Cómo lo van a establecer! ¿Nos van a repartir una carta cromática? ¿Van a hacer una escala de colores?

¿Yo estoy perdiendo las proporciones o este es un gesto discriminador que nos pretende aplicar la sucursal más fiel del imperio norteamericano? Insistiré en la pregunta porque… es que no entiendo: ¿Hay algo más racista y –por qué no decirlo- ¡balurdo! que preguntarle a la gente de qué color es?

¡Fo!
¡Huele a azufre!

Querido Victor:

Ana Black


Recibí tu carta tan cariñosa pero te digo desde ya que no puedo aceptar tu invitación.

Verás: ya venía haciendo malabarismos laborales para poder pagar los gastos de la casa que se han multiplicado, ya sabes, desde que la Electricidad es del gobierno están cobrando cada vez más por un servicio especial de apagones; CANTV manda unas cuentas desorbitadas que debemos pagar –a juro- mes tras mes tras mes para poder hacer el reclamo. Entre el tiempo que invertimos (pero no facturamos) en conseguir leche, aceite, arroz, café, y el que gastamos en llegar a cualquier parte (que lo quisiéramos facturar pero no hay presupuesto que aguante eso) o en ir a pagar la luz porque la modalidad bolivariana es no mandar recibo sino ir directo al corte. Después están todos los que quieren que escribas para ellos pero gratis, gracias a un distorsionado concepto nacional que determina que creativo no cobra. Lo peor es que (ni siquiera por aquello de las relaciones corporativas) nos brindan una suscripción, entonces cada semana debo comprar esas publicaciones para complacer la necesidad de mi homónimo e insaciable ego de ver su nombre impreso. Has visto ¿no? ¡puro gastar, puro gastar! Tiempo y dinero pero ¡puro gastar!

No te cuento cómo se nos ha puesto la cosa con el aumento de los intereses. ¡J-ay, mmmiiiamor! es como si todo el mundo hubiera decidido que el financiamiento de sus créditos corre por cuenta del otro resto del mundo porque parece que el país entero (menos yo) usa tarjetas de crédito. De repente todo aumentó de precio ¡todo! Así es que para pagar el financiamiento de los créditos exógenos a mis disminuidas cuentas endógenas tuve que aceptar un trabajo extra-extra tan intenso que apenas duermo 4 horas y cuarto de las pinches 24 que trae cada día. Estoy resolviendo tantas cosas a la vez que por momentos temo convertirme en una especie de escribidor de la tía Julia pero en versión gráfica y ponerle a la candidata el slogan del evento deportivo o al manual corporativo las fotos del desfile o mandarle al banco la imagen del piano bar.

Imagínate que la semana pasada me vi tan ajada, maltratada, agotada, desgastada, quebrantada, ¡tan parecida a Venezuela! que decidí no mirarme más al espejo. Lo dejaremos para cuando logre cambiar el aspecto, por ahora… pura pérdida.

El gallo Claudio*

Ana Black


Quienes lo conocemos desde hace mucho tiempo –y a pesar de todo lo queremos- podemos dar fe de que así como es en público, así es en la vida privada: un hombre, además de confiable y gran bromista (valga la incongruencia), con maneras muy particulares de manifestar sus afectos (y esto me lo repito como un mantra, ya verán por qué). Una de ellas es nombrar a sus mascotas como sus amigos, así hemos conocido perros llamados Emilio, Laureano, Zapata, Virulo. Cuando estaba en esa etapa me advirtió que me preparara porque ya le habían ofrecido una pastora alemana. Por fortuna la perra nunca apareció. Después fui notificada de la inminente llegada de una gata a la que ya toda la familia llamaba con gran cariño, Anablack, No sé si es que no se la regalaron o, astuta, logró escapar de tanto malandro canino, la cosa es que más nunca oí hablar de mi homónima felina.

La última adquisición para la casa fue un gallinero –ni muy vertical, ni muy horizontal, más bien cuadrado- para alojar al flamante gallo que, por supuesto, lleva su nombre y el de este artículo, qué curioso. La verdad es que no sé qué vino primero si el gallinero, el gallo o las dos gallinas pero sí doy fe de que cuando estas dos llegaron una de ellas fue bautizada –y este es el detalle que me tranquiliza- en honor a la esposa (a su esposa suya de él, el dueño del gallo, el gallinero y el cuento), o sea Jeanneth; a la otra le pusieron mi nombre y es entonces cuando repito el mantra.

Parece que mi tocaya tiene asombrados a todos allá pues resultó ser prolífica o, para decirlo en lenguaje técnico, gran ponedora. ¡Ha llegado a poner 3 huevos en un día! Debe ser verdad, no creo que alguien se vaya a inventar algo así para halagar. Lo único que tiene al gallo un poco descontento es que no termina de ponerse clueca…

El domingo estábamos disfrutando de un exquisito desayuno en casa de nuestro querido Alejandro Vivas, quien, por cierto, lucía un delantal temático adornado con un hermoso huevo y que usó para engatusarme y ponerme a picar todos los ingredientes del pisillo. Viendo el afán con el que trabajaba, Claudio llamó a su hijita y le preguntó: “¿Qué te parece si sacamos a tu mamá de la casa y nos llevamos a Ana Black?”

La espantada criaturita salió corriendo a contarle a su mamá –mi camarada gallina- las perversas intenciones del padre: “¡Mamá, Papá te quiere sacar de la casa para meter a una gallina!”

*De la serie: País monotemático. Hablemos de otra cosa.

Sin nombre por ahora (Sinopsis)

Ana Black



Antes de iniciar la sinopsis de esta película que el director Oliver Stone rodará en la República Bol… de Venezuela, ofrecemos disculpas por no presentar un título definitivo, el intempestivo ofrecimiento del gobierno de la ya mencionada república a nuestro equipo para filmar esta mega producción, la complejidad del tema y, por qué negarlo, el zaperoco en que ha devenido esta historia, nos hace –casi– imposible escoger un nombre apropiado. A continuación, e inspirada en títulos de grandes películas de la historia (así estamos de mal), una lista de los títulos que más votación han tenido.
Seizure sure. Seizure fue la primera película de Oliver Stone en la que narraba las maluquerías de un trío diabólico integrado por un encapuchado, una dama fatal y un enano. Seizure significa: 1. Ataque de aploplegía o yeyo; 2. Toma del poder; 3. Incautación, confiscación. Mejor, imposible. Esta película también se conoció con el nombre de La dama del mal. Por simple asociación de ideas alguien propuso:

La Casablanca
…Él deberá escoger entre su amada Ilsa y hacer lo correcto, o sea continuar su lucha contra, en este caso, el Imperio fascista.

El pequeño dictador
Pero, qué va, nada que ver con esta historia.

El gabinete del Dr. Comandante Caligari
Es otro título que hemos manejado dada la cantidad de zombies y correveidiles como de ultratumba que aparecen en este film.
Candilejas en la selva. Gran favorito. Sobran las explicaciones.

La gran ilusión (o nada por aquí, nada por allá)
Porque recuerda las relaciones que en aquella peli entablan unos rehenes de la II Guerra Mundial con sus captores y con otros prisioneros de diferente condición y nacionalidad.

El increíble hombre menguante (II)
Como en aquel film donde, al quedar expuesto a una extraña niebla fosforescente, el personaje va menguando y viendo el mundo desde nuevas perspectivas...

La luz eléctrica que agoniza
Puede convertirse en otro batacazo del thriller psicológico, aunque nos cuentan los locales de la zona oriental de esta república que para ellos ya es un clásico.
Rebelde sin causa aparente. Como el protagonista de esta nueva película de Stone es un chico confuso y desorientado, que se ve frecuentemente envuelto en peleas y conflictos hasta que no tarda en sostener su enésimo enfrentamiento, aunque, en esta ocasión, las consecuencias serán mucho más terribles...

Por falta de espacio quedamos debiéndoles la sinopsis.

Un tímido toque a la puerta


Ana Black












“Cada iglesia piensa que tiene la llave”,
dice Chagall,
“cuando yo pienso que la puerta se abre sola”.





Mi hija Victoria tenía apenas 5 días de nacida cuando murió Chagall. Creo que es la única noticia de muerte que me ha hecho sonreír. Mientras mecía a mi bebé y le daba golpecitos en la espalda reverencié al pintor que –al menos a mí- nunca me mostró razones para pensar en la tristeza, y eso es de reconocer. Le agradecí el haber escogido un momento tan propicio para morir y me alegré al pensar que su espíritu pudiera estar escenificando su mejor pintura al poder volar ¡por fin! sobre los tejados de Saint-Paul-de-Vence.

Chagall no fue la primera persona hebrea contemporánea de quien yo tuve noticia. Ya mucho antes Anna Frank había hecho mella en mi ánimo, fue ella quien logró que me cayera una de las más importantes lochas de mi vida, por ella pronuncié ese “¡Tsch! ¡Aaah…! ¡Ya-aaa…!” que, acompañado de un sutil movimiento de cabeza, nos decimos en la más estricta intimidad de nuestros pensamientos al tener una revelación que resulta, además de abrumadora, obvia. Por ella descubrí que los judíos no eran seres meramente bíblicos. Con toda humildad suplico que me entiendan: mientras fui niña mis referencias del mundo hebreo eran… eso, evangélicas, estaban basadas en pasionales reseñas que hacían los curas desde el púlpito y condimentadas por la elemental subjetividad de un catecismo enseñado, tanto por las monjas españolas como por las venerables superproducciones de Hollywood. Así es que, cuando a los catorce años me topé con Anna Frank y vi sus fotos y tuve referencias reales y constaté que me contaba una historia cruel y dura pero real, supe que había sido una adolescente como yo, que había vivido en el mismo siglo en el cual también yo había nacido. Cuando leí el Diario, el gran desvelamiento fue que los judíos eran de verdad. Por ella supe que habían logrado trascender la Biblia y llegar a nuestros tiempos, entonces fue cuando me dije moviendo la cabeza de arriba a abajo: “¡Tsch! ¡Aaah! ¡Ya-aaa…!”.

Esa revelación tan ingenua fue la primera de varias, por fortuna no tan desproporcionadas. Otro fue Larry Harlow. Durante mucho tiempo disfruté de su música y muchas veces escuché que lo anunciaban como “El Judío Maravilloso” antes de que empezara sus grandes solos al piano. Por años pensé que el alias era otra picardía de los salseros, alguna referencia anecdótica de los músicos de la Fania hasta supe que este hombre, una de las más grandes estrellas de la salsa brava, era, en efecto, hijo de hebreos, que no se llama Larry Harlow sino Lawrence Ira Khan y que, como contó en una entrevista: “años después me hice santero a causa de la música y el baile. ¡So-óoo!”. Pues bien, ahora resulta que, además de no ser bíblicos, tampoco son circunspectos y les gusta la salsa. De ñapa, cuando intenté –llena de respeto- referirme al “Hebreo Maravilloso” pude finalmente deslastrar de toda carga despectiva al adjetivo que intentaba sustituir.

A Chagall lo descubrí de a poquitos. Tuvo el buen tino de revelarme algo cada vez que lo encontraba: la tierna y alegre levedad de sus imágenes, los colores, las historias del pueblo hebreo y sus fiestas; viendo su obra logré romper la relación que había construido entre el pueblo hebreo y la tragedia. Chagall me enseñó que aunque han sufrido, también han amado y han sido felices. Y se lo agradecí porque, de inmediato, dejaron de ser lejanos y atormentados para ser cercanos y amables.

Pero, cuando supe que el Cristo más hermoso que había visto en toda mi vida lo había hecho un judío para una catedral cristiana, comprendí por fin que, como él mismo lo dijo, el problema no está en la llave. Que no son los grandes prejuicios los que nos alejan, son los pequeños malentendidos los que nos mantienen distanciados.


anablackll@gmail.com

De primerita

Ana Black
01/12/06


Yo, a pesar de tener un gran sentido del ridículo, soy –gran paradoja- capaz de hacerlo con una naturalidad asombrosa. Soy una cursi involuntaria. Debo tener en mi genoma humano un par de genecitos cursis, que ocasionalmente se alborotan... como hoy, cuando llegué al banco y no había nadie y me quedé en la puerta pensando que no habían abierto, pero alguien se asomó y muy amable me hizo señas para que pasara.

–¿Sí? ¿Yo?- pregunté, todavía incrédula, y ella, vía seña, que sí, que pasara. Empujé la puerta. Di un paso. Di otro y me detuve. ¡No lo po-día cre-e-er! ¡El banco Mercantil para mi solita! Nadie por delante, nadie por detrás. Y entonces mis genecitos cursis me obligaron a decir en alta e inteligible voz: “¿Y nadie me va a tomar una foto?”. Por supuesto, ninguno de los seis cajeros respondió -a viva voz, al menos, porque con la mirada me lo dijeron todo- sólo reaccionaron cuando pregunté si debía tomar un numerito. A un tiempo asintieron todos. Yo, consecuente como soy hasta cuando hago el ridículo, todavía tuve la entereza de pararme -¡yo solita! ¡nadie por delante, nadie por detrás!- en la mitad del banco y esperar, tiquecito en mano a que me llamaran.

Esta semana mi genes estuvieron bastante activos. El sábado pasado se manifestaron cuando estaba encaramada en la azotea del edificio de mi hermana Belén viendo aquello que mi papá llamaba: una gentará; contemplando aquella concentración de la que acababa de salir con toda dificultad por lo compacta e inamovible. Allí estaba yo, rodeada de amigos, cuando sonó el himno nacional y supe, por los síntomas, que lo que venía era el ridículo mayor. Primero se me arrugó el corazoncito, después se me aguaron los ojos y por último arranqué a llorar desconsolada, tanto que la conserje se sintió obligada a abrazarme mientras me decía: “Ya, mamita, ya no llores más. Tranquilízate que todo va a salir bien”.

Benditas palabras las de Guillermina. Yo, mujer poco dada a la oración, contagiada de esa fe tan absoluta, respondí a su abrazo y –todavía llorando- recé con ella: “Amén”.

Querido Niño Jesús

Ana Black


Ya sé que es un poco tarde para mandar cartas pero es que tú no sabes, mijito, en lo que se nos ha convertido la vida a los caraqueños, sólo ahora, cuando todos ¡benditos sean! se fueron a Margarita a perpetuar allá el mismo tráfico que padecen aquí durante todo el año, es cuando he encontrado la tranquilidad para sentarme y escribir. Lo que te voy a pedir parece mucho pero, cuando le metas cerebro verás que son apenas boberías que, con tus poderes o los de tu papá, no tengo duda quedarán resueltos en menos de lo que pestañea un ministro loco.

1. Una carterita Lui Buiton (con B de bolivariana-endógena que te va a salir más barata que la importada). Esa es para mi mamá que se muere por tener una.

2. No te voy a pedir una Hummer, tranquilo, la verdad es que no sabría qué hacer en esta ciudad encaramada en una caja de zapatos con ruedas de cuatro metros y medio de largo; tampoco pediré un Audi pero si logras convertir mi carro en lo que era hace diez años, me doy por servida, y si de ñapa me regalas el seguro contra todo riesgo, o sea, robo, ¡niño! te hago una piñata el año que viene. Eso o una chambita en un ministerio para poder comprarme el BM que en realidad quiero.

3. Una casita como las que le están construyendo a los cubanos con techo anti rayos infra rojos, en especial eso.

4. Un detector de productos en los mercados. Como una especie de máquina que me ayude a saber dónde están vendiendo qué y cuándo; ahora, si tú me puedes dar ese poder y obviamos el aparatito, mejor).

5. Una foto del contralor Clodosbaldo Russian para ver si lo puedo identificar ahora que fue rati-ficado.

6. Un amplificador de entendimiento, o sea, un dispositivo de fácil instalación que le de luces a todos aquellos que no terminan comprender que desde los tiempos de Amalivaca los pobladores de estos predios hemos sido bonchones, generosos, hospitalarios y pa-cí-fi-cos. Si el aparatito puede incluir un diccionario de sinónimos, sobre todo para lo de hospitalarios y pa-cí-fi-cos sería genial. En este rubro, y si no es mucho pedir, ve a ver si le puedes traer un “reconciliador” a los que sienten que están peleados y, clarostá, para los que insisten en ponernos a pelear.

7. Si me puedes conseguir una mega cizalla para cortar cadenas sería espléndido.

8. Lo último, chamo, y esto es para todos: Paz, mucha Paz.

Gracias, besitos y saludos a todos por allá.

Pues...

Ana Black

“Pues, bienvenidos a otra edición de La Noticia Rapidita que pues, se transmite desde esta hora y, pues hasta la una. Entrando en materia pues, en lo referido al tema que ocupa pues la atención de la opinión pública del país como es el de las apariciones pues, les contamos que la ciudad amaneció pues, sorprendida de nuevo ante una invasión de fantasmas esqueléticos que pues, volaban sobre calabazas. En relación a esto pues, el director del CICPC dijo a nuestros reporteros que se trata pues de otra estrategia terrorista de la oposición y que pues...”

Así habla ante cámaras y micrófonos la nueva generación de narradores de noticias de nuestros medios de comunicación. No sé de dónde habrán sacado que esa muletilla es elegante, ingeniosa o creativa; quién sabe, a lo mejor piensan que eso le da un toque coloquial a sus intervenciones y los acerca al público. Puede ser también que yo no esté actualizada y el puesismo forme parte de una nueva estrategia comunicacional aprendida en las universidades (así como el “háblenos un poco de...” o “el tiempo se nos viene encima”). Lo cierto es que, llegado el quincuagésimo octavo “pues” cuando todavía van por la mitad de la primera noticia, al menos a mi, no me queda otro recurso que cambiar de emisora o apagar el televisor para brindarle a mi cerebro la oportunidad de procesar la información una vez desprovista de muletillas y frases hechas. Y siempre termino haciéndome la misma pregunta: ¿No habrá en esa empresa alguien que siente a los muchachitos y los instruya, los oriente, los saque del error y de ñapa nos brinde a los oyentes un poco de paz? ¿No debería existir una figura que los tomara de la mano (o de la lengua) y les dijera, todo amor, todo espíritu didáctico: “mija (o), eso no se dice”? ¿Es que no hay nadie que les diga que el cantadito insoportable de los reporteros de CNN es, además de insoportable, producto de su condición de personas bilingües y que a los criollos les queda en extremo ridículo? ¿Hay alguien allí?

Porque, y ya que estamos en esto, no es sólo el abuso de la conjunción, son las barbaridades que sueltan entre pues y pues. Un día, cuando ya mi asombro comenzó a dar muestras de extremo agotamiento, decidí anotar cada frase que me hiciera estremecer. A continuación...
Aunque no lo crean uno de ellos dijo que “no habían hecho caso omiso”. Otro nos contó que “aperturaron de nuevo el teleférico...”. Un día, una reportera percibía “un fuertísimo olor a...”, y otra se preguntaba que “hasta cuándo se puede estar tolerante”. Otro nos vendía las maravillas de la “Atención personificada” y todos quieren que entendamos que “la llamada cuesta 500 bolívares masiva”. Hace pocos días una chica nos hablaba de “unos infórmenes” (supongo que lleva acento en la o) que alguien había presentado. En una oportunidad sufrimos con un reportero que no encontraba la manera de “accesibilizar a...”, y con otro que, tras horas de espera nos explicaba que “eso me impide no moverme de aquí”. Lo acompañamos en su angustia y en la de quien, en el mismo estado de confusión, no sabía “cómo evitar que estas cosas no se repitan”. Un narrador deportivo hablaba de un corredor de Fórmula 1 que no había “volvido” a aparecer. De lujo estuvo aquella que nos explicaba algo sobre el “modus viviendi” y el otro que se refería al “modus operandin” y ni les cuento del de la “subsidiariedad”. Para qué hablar de quien describía cómo se habían dado los hechos en el “fraguor de la batalla”. Un saludo cordial a todos aquellos que todavía piensan que se puede permisar, accesar, controlabilizar, imputarizar y pensar deque.

Y, parafraseando a un narrador de noticias, pues... me despido hasta mañana donde estaremos de nuevo con...

El poder de la palabra en lo doméstico*

Ana Black

En el ámbito doméstico nada se estudia, todo se hace de manera empírica y a los tortazos. Desde la lactancia materna hasta el acto de cocinar se llevan a cabo según el berrinche que esté formando el nene a la hora de alimentarse o dependiendo de los ingredientes que para el momento existan en la despensa. Es decir, una vez madre, la mujer comprueba que el famoso doctor Spock es un fraude y que el recetario hindú puede ser de lo más exquisito pero, si se nos olvidó comprar curry… ¿Me explico? en el ambiente doméstico no hay librito, ni teoría, ni estudios que valgan, allí sólo impera la ley del instinto, del buen juicio, del más astuto y de quien tenga la última palabra.

En el mundo hogareño el poder no lo tiene la palabra; en una casa decente el verdadero control lo ejerce la entonación que se le da a cada vocablo. Una madre puede decirle con toda dulzura a su hijito de dos años cuando lo pilla haciendo una torre de cojines para alcanzar el pote de las chucherías: “Cielito, si no te has bajado de allí para cuando cuente tres te voy a arrancar las piernas” y –anótenlo– el muchachito no se dará por enterado. Otra cosa es que se le diga con severidad: “Palabra: sonido o conjunto de sonidos que designan una cosa o idea”. Júrenlo, la criatura se va a bajar. No importa lo que se diga lo importante es cómo se dice.

Lo mismo sucede en la cocina. ¡Cuántos sinónimos existen para designar un poquito de cualquier ingrediente! Desde la universal y académica pizca hasta la ñinga, pasando por minga, puñito, poquito y, el ya tradicional pelo. Esa terminología sólo es funcional cuando se está dictando una receta. Cuando de cocinar se trata, otra vez, lo importante viene dado por el tono. No es igual pedir: “por favor échale sal al sancocho” que solicitar en chiquitico: “¡Ay! Porfa, ponle sal al periquito del bebé”. Ante eso, nadie, con dos dedos de frente, le va a echar un puñado de sal al huevito.

Mamá. Un solo vocablo, una sola palabra y cuántos significados tiene, cuántas respuestas genera, cuántos sentimientos despierta según el cantadito que nuestros sagaces hijos le otorguen.

Ninguna madre se queda indiferente si oye a su hijo aullar: ¡¡¡MAMAAA!!! Eso significa peligro extremo. No importa si para las piezas de porcelana de la sala o para el mismísimo cráneo de la criatura. Ante ese grito hay que salir corriendo a averiguar.

Otra cosa es escuchar un dulce Mamá-a, peor aún, má-aaa. En ese caso se responde por puro espíritu docente, porque hay que enseñarle a los hijos que es de buena educación contestar cuando a uno lo llaman. Es sabido que detrás de ese tonito lo que viene es una solicitud descabellada; entiéndase: tomarse un vaso de chicha justo antes del almuerzo o pedir dinero para comprar el juguete más caro del mundo.

No hablemos de Mamá, así, a secas, pero acompañado de un abrazo en extremo afectuoso. Eso, aquí y en Turquía tiene una sola lectura: raspazón en matemática.
Así pues, y con este par de pobres ejemplos, podemos concluir que: las palabras domésticas y sus significados son autónomos, dependen del momento y de la voluntad de quien las pronuncia; toda palabra articulada en el hogar adquiere su propio significado según sea susurrada, gritada, vociferada o simplemente dicha.

El ámbito doméstico, al menos en su versión oral, no es susceptible al análisis lógico. De serlo, cualquier estudio que de él derive debe ser grabado en un buen equipo de sonido para que se entienda.


*Intervención en el ciclo de foros “El poder de la palabra en el mundo”. Escuela de Idiomas Modernos de la UCV. No me acuerdo cuál mes de 2003.

Poligínicas, sincrónicas y poliándricas-diacrónicas

Ana Black

Pedro, querido amigo, dirás que en mala hora te ofrciste a ayudarme en el estudio de este documento. Supongo que cada vez que bajas tu correo y te topas con mi nombre debes pensar, tan fino siempre, que soy una lata. Pero es que Pedro –e insisto en lo de querido amigo– hay detalles que no me cuadran, como el asunto de las redes familiares poligínicas, sincrónicas y poliándricas-diacrónicas a las que se refiere este Proyecto de Ley de Protección a la familia, la maternidad y la paternidad.

Ya supe, gracias a ti, que poliginia es un régimen familiar en el que el hombre tiene varias esposas al mismo tiempo y que poliandria es el estado de la mujer casada simultáneamente con dos o más hombres (¡Dios me guarde el lugar!). Ahora, lo de sincrónicas y diacrónicas, no sé, no le jallo entendimiento. Mi diccionario sólo habla de diacronía, término que describe como: “desarrollo de hechos a través del tiempo” y de sincrónico dice que “sucede al mismo tiempo”. No me extraña que esta terminología loca termine siendo, según quienes suscriben la exposición de motivos, la culpable de todos los males que padecemos (miseria, desocupación, subocupación, analfabetismo, promiscuidad, altas tasas de mortalidad infantil, inseguridad social, maternidad precoz, subestimación de la ancianidad, inutilización del tiempo libre, elevada tasa anual de divorcios, mendicidad infantil, etc.). Una sociedad que se genera en las redes familiares poligínicas, sincrónicas y poliándricas-diacrónicas no puede más que estar pelando bola.

Al puerperio, que ya en su versión original es una palabra tan malsonante como el mismo periódo post parto al que alude, lo llaman, nada más y nada menos que pauperio. Depauperante degeneración.

Hablan con insistencia de “personas humanas”; dime, querido Pedro, ¿es que hay personas animales, vegetales o minerales y yo no me había enterado?

No sé, pero me da la impresión de que este proyecto de ley introduce revolucionarios conceptos que –llevados al lenguaje coloquial– sonarían como: matrimonios chucutos, concubinatos a medias, uniones alternas y divorcios bajo cuerda. Todo, eso sí, para proteger a la familia.

El proyecto me lo he leído no sé cuántas veces, sobre todo la exposición de motivos que, entre otras grandes sorpresas obsequia esta maravilla: “El artículo 75 Ejusdem consagra el postulado mediante el cual ‘el Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad (sic) y como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas’. (…) Es decir, el constituyente abandona la concepción cristiano occidental de la familia, entendida esta como única, universal y matrimonial para aceptar la pluralidad de esta institución natural, cuya oscura verdad no es otra, que el diseñar este nuevo concepto sobre la base del derecho a copular; vale decir, a la satisfacción de las necesidades sexuales en primer lugar y de las espirituales en segundo lugar entre un hombre y una mujer. (Opinión del Dr. D'Jesús ).”

¡Pedro¡ ¿Entendí mal o eso significa que lo que veníamos haciendo hasta ahora, ya sabes… aquello… era ilegal e inconstitucional o, simplemente, que a partir del momento en que esta ley sea promulgada nos vamos a dejar de cómicas y, en lugar de estar buscando pareja para –y que– encontrar la estabilidad emocional y constituir una familia, lo haremos, abierta y descaradamente para hacer cositas de manera poligínica, sincrónica y poliándrica-diacrónica…en primer lugar?

Pedro… ¿estás ahí?

Producción nacional

Ana Black
29/09/06


Soy radio dependiente. Mi relación con este medio de comnccción es tal que me preocupa mucho más que al carro le falle el radio que el motor.

Hace unos días quedé atascada en una cola a las cuatro de la tarde (la verdad es que la única diferencia con otros momentos del día es que eran las cuatro de la tarde porque decir que se vive en Caracas y que se estaba atascada en una cola es una de las redundancias más elementales escuchadas jamás), entonces iba yo haciendo lo que en criollo se llama sápin mientras calculaba cómo era que iba a hacer el aprouchin al cliente para cuadrar el taimin de mi descalabrada agenda por culpa de la fóquin cola en la que estaba metida cuando una aguda voz me taladró -junto al tímpano- todo lo que encontró en su camino para llegar al cerebro.

Una voz femenina, joven, muy joven que, con ese acento que se han inventado las últimas generaciones locutores y narradores de noticias que es como si le hubieran sacado cría al espantoso acento de “Kerelina Ca-sssha-zzz-o, Cé, En, En...” con el de Jesee Chacón y, como si fuera poco, la pequeña voz les hubiera salido además chillona, dijo algo tan novedoso como:
–Jiii... bien amigos, estamos de vuelta con ustedes después desta breve pausa para continuar con nuestro programa, el único programa que informa y entretiene a esa gran población de chamos de todo el país. Y ya vamos a dar los resultados de la última pregunta...

La interrumpe su par masculino, no tan agudo pero igual de gritón para decirle que no, que primero vamos a escuchar a (un sano mecanismo de defensa bloqueó esta parte de la información en mi cerebro), “quien, cumpliendo con la ley y de conformidad con ella son una producción nacional. Género: Reguetón. Nombre de la pieza: “Vives en mi” (o algo así y aprovecho para decirles que lo que están por leer no es producto de mi ferviente imaginación sino de la imaginación del autor de la canción).

MÚSICA – ¡Kn, kn, cn-cn-kchn! ¡¡¡Mmmaaammmiii...!!! Ven pa que te de lo tuyo ¡Kn, kn, cn-cn-kchn !¡¡¡Mmmaaammmiii...!!! Tu te juites de mi lado y me dejates golpiado y todo abandonado sufriendo en la noche sufriendo en el día recordando todo lo que te hacía y por donde te la... ¡Kn, kn, cn-cn-kchn! ¡¡¡Mmmaaammmiii...!!! ¡Kn, kn, cn-cn-kchn!...

LOCUTORA –¡Eso fue producción nacional, cumpliendo con el uno por uno y con el horario infantil. Y... ahora sí, los resultados a nuestra última pregunta: “¿Qué es la clorofila?”. Bueno, o sea, recibimos cientos de llamadas con las respuestas y el premio se lo lleva Manuel con su respuesta correcta: “Es lo que llevan las plantas por dentro…” ¡Felicidaaadeees Manuel! Y sigue así porque, recuerden amiguitos y panas que nos escuchan, ustedes son el futuro de este hermoso país.

Y así continuó el programa, intercalando preguntas al estilo de “qué estudia la ecología” y sus respuestas “la ecología estudia las plantas”; con música, producción nacional y su encantadora lírica: “En este sánduche de salchicha se vale todo”. “Mmmammmi, esta noche hazme travesuras como los camellos”. “Y no vuelvas poque te voy a pegá, te voy a maltratá”. “Si por la noche te hago enloquecé...”. “¿Dónde están todas las mujeres sinvergüenzas?” (Y aquí le meto la auto censura porque... es que escrito suena d-mmm-sssiao feo, chamo).

Me atrevería a jurar que, de conformidad con la ley, en la presentación aclaraban que era un programa con lenguaje de salud tipo A, de sexo tipo A, de violencia tipo A...

No se retiren, que vamos a escuchar unos interesantes comerciales para después seguir jugando rojo con el futuro de la patria. ¡Kn, kn, cn-cn-kchn !

Querida Marelvis,

Ana Black


A ver, cómo te digo. Cómo puedo empezar esta carta, ni seguirla ni terminarla, sin evitar que te de un yeyo o, al menos lograr que el soponcio -que sin duda te va a atacar- sea lo más leve posible.

Marelvis, creo que, como siempre que se trata de dar malas noticias, lo más sano es que te lo diga así de sopetón.

Chama, olvídate de salir de donde estás. Arranca para siempre de las páginas de tu agenda de vida -esa donde has anotado tus ambiciones, esperanzas y cualquier anhelo que implique mejorar tus condiciones- toda idea que suene a salir de abajo. Olvídate querida amiga, porque a partir de la semana pasada y por decreto presidencial ¡ser rico es chimbo!
Para facilitarte el trabajo te adelanto una lista de las cosas a las que no debes aspirar de ahora en adelante so pena de ser condenada por el proceso. Anota:

• Alimentar a tus hijos según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
• Dormir hasta tarde los domingos.
• Salir del barrio.
• Comprarte una casita con jardín y agua que llegue por tuberías para poder regarlo.
• Curarte en un hospital donde haya de todo.
• Llevar a tus hijos a Disney.
• Tener carro.
• Pasarte unas vacaciones en el mejor hotel de Margarita.
• Conocer Madrid.
• Comprarle una computadora a los chamos.
• Ir al cine cuando te dé la gana.
• Navegar en Internet.
• Ir a Colombia.
• Tener televisión por cable.
• Comprar una acción en un club para que tu descanses mientras los carajitos se cansan.
• Tomar whisky.
• Comer salmón.
• Averiguar qué cosa es esa del sushi.
• Comprarte un jacuzi.
• Visitar Nueva York.
• Manguarear los sábados.
• Tener chequera.
• Subir al teleférico.
• Tener lavadora, mucho menos secadora.
• Celebrarle los quince años a Deisy en un salón de fiestas con música, bebidas y pasapalos para todos.
• Ir con toda la familia a conocer la Gran Sabana en una mega camioneta (tuya) y hospedarte en todas las posadas que encuentren de aquí hasta allá y de regreso.
• Comprarle a la viejita ese collar de perlas que ansía tener.
• Pisar el pico Bolívar.
• Ir al Sambil con real para gastar.
• Brindarle vino a tus amigas cuando te visiten.
• Arreglarte los dientes.
• Tener lavaplatos.
• Cambiar el colchón.
• Pasear en góndola, en consecuencia, olvídate de viajar a Venecia.
• Comprarte un edredón como el de la señora donde trabajas que lo tiene porque es rica ¡Guácatela!
• Visitar Japón.
• Poder pagar un seguro de hospitalización que te garantice cierta tranquilidad… y a los tuyos, claro está, mira que la cosa es pareja para todos.
• Mandar a Moncho a estudiar inglés a Canadá.
• Conocer el Vaticano.
• Ponerte una blusa de seda.
• Hablar francés.
• Tener tarjeta de crédito.
• Tener una sortija de oro con brillanticos.
• Ir a un spa.
• Dejar de vivir de lo que a bien tenga a (medio) darte el gobierno, o sea, mendigarás y mendigarás y seguirás mendigando.

• Y, por último, olvídate de superarte, de querer algo mejor. Destierra de tu mente la perversa idea de montar ese negocito con el que vienes soñando desde que eres pobre porque, querida Marelvis, puede ser que te vaya bien, prosperes y te vuelvas rica. ¡Cancelado, cancelado, cancelado y tramutado!

Contra pava, pava

Ana Black


En la redacción de El Mundo descubrimos por qué es que el país no sale de abajo. Tras un concienzudo análisis que nos tomó horas de investigación, discusión y reflexión el equipo concluyó que ningún país que reciba el año como lo hacemos los venezolanos podrá, jamás alcanzar la prosperidad, la serenidad, la armonía ni nada de nada, mucho menos salir de esta pava macha que venimos arrastrando desde hace décadas.

Tomemos como ejemplo una familia venezolana que se bandee en el promedio nacional, o sea, que esté compuesta por padre, madre, tres hijos, cuatro abuelos, quince tíos, cuarenta y dos sobrinos, un compadre maleteado, una amiga despechada a quien, ya lo habrán concluido, la madre pretende empatar con el compadre, y los vecinos del frente que están solitos este año.
La cosa empieza, horas antes, con las pantaletas amarillas. Si hay más de dos mujeres en la casa, lo más probable es que haya tángana debido a la propiedad de las prendas porque todas se querrán poner la más bonita. El año pasado supe que ahora los hombres también se ponen sus calzoncillitos áureos, liberación pareja, pues. Una vez todo bien dispuesto sobre la mesa, todos emperifollados y perfumados, los anfitriones se sientan a esperar a los comensales. Éstos van llegando de a poquitos cargando equipaje, el cual debe quedar bien organizado a la entrada para que quepa el maletero. Cuando ya están todos reunidos los adultos bebiendo, los adolescentes protestando y los niños corriendo aunque no haya por donde, sale el primer preocupado que pregunta la hora.

–Falta media hora- dice el abuelo, mirando al techo.

A petición de una de las abuelas, se hace una pausa para escuchar Las uvas del tiempo. Fin de la pausa con suspiros de todo tipo. Aunque hay música sonando a todo dar desde un equipo de sonido, la radio está puesta igual, a todo gañote. Hay una prima sentada en un rincón que cada cinco minutos, es decir, cada vez que en la radio suena faltan cinco pa las doce, llora.

De repente grita una tía: “¡Ya van a ser las doce!” y empieza el desmadre. Como practicando la coreografía del caos universal, todos (menos los abuelos) empiezan a dar carreras por la casa. Todos quieren tener sus maletas en la mano, muchos no encuentran las carteras para sacar los dólares que: “¡Te juro que los metí esta mañana, mi amor!”. La mesa, servida con tal primor por la anfitriona, en segundos se vuelve un desastre por el ataque irrefrenado de niños, adolescentes y adultos por igual, cada uno queriendo agarrar su docena de todo lo que haya que ingerir mientras suenan las doce fulanas campanadas. Empiezan a aparecer los disfraces. Una tía sale luciendo una bufanda porque este año quiere ir a esquiar; el esposo viene con unos chores floreados porque él, al contrario, piensa darse una vueltica por Hawai. Una sobrina aparece con una estrambótica pamela porque pase lo que pase, ella tiene que estar en Ascot el año que viene a ver si se levanta a uno de los hijos de Lady Di.

Maletazos van, maletazos vienen al ritmo de diez..., nueve..., ocho... “¡Yo no tengo uvas!” cinco..., “¿Dónde está mi elefante de la buena suerte?” tres..., dos... “¡La abuela se atoró con una lenteja!” Uno...

–¡Felijaaañooo! ¡Felijaaañooo! ¡Felijaaañooo!

Abrazos, besos, amapuches, buenos deseos, agradecimientos, mocos y lágrimas a granel y, a medida que cada uno va saliendo de estos menesteres, procede a comerse las cerezas, a atragantarse la champaña, a salir a la calle gritando y aleteando los billetes, a echar agua por la ventana, a quemar papelitos plenos de malos recuerdos, a decirle a todos y cada uno cuánto los quiere, cómo le perdonó sus faltas, a hacer promesas de buena conducta; más lágrimas y muchos estremecimientos y, mientras tanto y para amenizar, los varones dejan la escena para quemar la mitad del presupuesto del año que viene en cuanta cosa haga ruido.

¿Qué puede esperarse de un país que festeja la llegada del año nuevo con tal desproporción? ¿Cómo pretendemos encontrar un camino si cada doce meses nos metemos una rumba de cosas pavosas en apenas quince minutos? ¿ Acaso es posible conjurar la pava con tanta pava?

Piscina tempurizada

Ana Black


¡Que tierra bendita ésta! Pienso cada vez que me toca lanzarme a la piscina, aunque eso de lanzarme es una especie de pretensión, una clase de añoranza de aquellos tiempos cuando de verdad me pegaba los propios clavados. Ahora no, ahora, con toda la dignidad que me inspira el culillo a hacer el ridículo, me siento con elegancia en el borde, meto los pies en el agua y ¡cha-plash! me dejo caer con suavidad. Acto seguido emprendo una caminata –quique para calentar- de cuatro piscinas, mientras lo hago voy recogiendo de la superficie hojas de árboles, pedazos de plástico, cadáveres de abejas, mariposas que se resisten a morir ahogadas, pétalos, ramitas y toda una variedad de desperdicios, bio degradables o no, que van a caer a la alberca a lo largo del día. Esto lo hago, más que para distraer el aburrimiento, con el fin de protegerme de un ahogamiento por ingestión de vainas raras como las arriba mencionadas, u otras. Es que ya me pasó: iba a culminar los novecientos metros nadados con el bofe a flor de boca cuando, de repente, en lugar de la bocanada de aire que me impulsaría por penúltima vez a la meta, me tragué una hoja de jabillo, la cual, por el ahogo que me produjo me pareció más bien de yagrumo. De más estará narrar el espectáculo que pudo representar esta señora, tan digna, tan decente, tan toda combinadita en azul, parada a la altura de los veinticinco metros, aleteando en el aire y botando hojas y pestes por esa boca.

Sí, pero, de todas maneras sigue siendo una bendita tierra ésta, que permite nadar a pleno sol en cualquier época del año, sin techos, ni luces artificiales, ni artilugios eléctricos ¡que peligro! para atemperar el agua. Pero ¡coño! también tanta tropicalidad representa el más grave peligro para la vida de los atletas. Y no sólo la tropicalidad ambiental sino la mental (que ya sería, entonces, tropicalismo ¿no?) porque, si de la superficie recojo cada día tal muestra de la flora y fauna local, no les quiero contar lo que yace en el fondo. Uno va: dos brazadas, respiración, dos brazadas “¡mira, una pluma de colibrí!”; brazada, brazada“¡épale, quéseso! de regreso investigo”. Respiración, brazada “¿un chigüí? ¡nooo!” brazada.

Y así se le pasan al que va nadando brazadas, respiraciones, metros y vueltas, en el pleno disfrute de una especie de espectáculo sub albercal sólo visto en estas latitudes, como un museo submarino pero sin tiburones ni focas, como no sean los otros que se ejercitan.
Gracias a que casi nunca le pasan la escoba acuática a eso que ya va siendo un micro ambiente acuoso, los que nadamos disfrutamos de ese nuevo hábitat, de un mundo natural completamente nuevo generado por el ambientalismo tropical hasta que, como me sucedió ayer, caemos en cuenta y nos invade el pánico: es como estar nadando en un caldo vegetal, en un aderezo gigantesco que se ha ido preparando poco a poco, día a día, semana a semana. El terror me entró cuando mi creatividad, azuzada por la hiperventilación del ejercicio, le añadió harina a la preparación y entonces me vi convertida en un gran tempura humano.