miércoles, 27 de abril de 2011

Preguntitas


· ¿Usted diría que un gobierno (o Régimen en general, comotal) que reparte beneficios (dinerito, casitas, hospitalitos, puentecitos, barrilitos de petróleo, autopistitas, en fin…) a otros países –aunque no lo necesiten y aún a costa del bienestar de su propio Pueblo Soberano- está comprando algo o cavando su propia tumba?
 
· ¿El Régimen Bolivariano es imperialista?
 
· ¿El ComandantePresidente de verdad lleva 12 años –doce- engañado y sin conocer la realidad del país?
 
· ¿Doce años -12- mojoneado no es como mucho?
 
· ¿El ComandantePresidente está así de gordo porque tiene un problema hormonal o tiroideo?
 
· ¿Lo del Régimen Bolivariano es un tren ministerial o un pinche Metro?
 
· ¿El ComandantePresidente tiene un equipo de guionistas que cada año le escribe las versiones de lo que vivió entre el 11 y el 13 de abril de 2002?
 
· Las personas que sólo ven VTV ¿circulan por el país, van al mercado, usan toallas sanitarias, toman café, le dan leche a sus hijos, comen pollo, fríen, usan luz eléctrica, se enferman, o viven encerradas en una burbuja bolivariana?
 
· ¿Podrá Eugenia Sader, Ministra de Salud, vivir sin los 1.400 Bs.Pfff… mensuales que debe gastar aproximadamente en peluquería?
 
· ¿Qué es de la vida del satélite chino Simón Bolívar?
 
· ¿Qué es más importante para el ComandantePresidente: el cuartel o la Universidad?
 
· ¿Es prudente sembrar el petróleo para cosechar armas?
 
· ¿Los ministros bolivarianos van al mercado?
 
· ¿Comen los diputados de La Revolución?
 
· ¿Ir a la peluquería todas las semanas podría ser considerado un acto frívolo y,
en consecuencia, de alta traición a los puros ideales revolucionarios?
 
· ¿Usar bufanda al mediodía en el centro de Caracas es antirrevolucionario?
 
· ¿Querer ser catira(ro) a como dé lugar es antirrevolucionario?
 
· ¿Querer ser pelirroja(jo) siendo nacida(do) trigueña(ño) es antirrevolucionario(ja)
 (digo, ria)?
 
· ¿Cuándo la Ministra de Salud, Eugenia Sader declara sobre la situación de los hospitales que administra el Régimen, sabe de lo que habla?
 
· ¿La indiferencia del Régimen Bolivariano ante el desesperado clamor de los trabajadores no es casi casi imperialista?

· ¿Duerme la Ministra?
 
· ¿Duerme el Comandante?
 
 
 

martes, 29 de marzo de 2011

La verdadera historia de los últimos días del Planeta rojo




El 25 de mayo de 2008, la sonda Phoenix aterrizó cerca del polo norte,
en Marte; su objetivo primario era desplegar su brazo robótico y hacer exploraciones a diferentes profundidades para examinar el subsuelo
y determinar si alguna vez hubo vida por allá. La sorpresa llegó cuando,
en aquel peladero de chivo y mientras curucuteaba en una especie de cuevita,
la sonda topó con un tubo metálico de aspecto sospechoso, claro está.
 
No más meter el cilindro en la nave, los científicos terrícolas, gracias a las bondades de la larga distancia interplanetaria, procedieron a abrir el artefacto para –Oh! What a sheath– (¡Uh! ¡Ah! Qué vaina es esta) descubrir unos rollos de lo que parecía ser papiro marciano con una serie de extrañas inscripciones.
 
Fue bautizado como Códice Marciano pero en inglés.
 
Los traductores de la NASA, la CIA, el FBI y CSI Miami, en una especie de Mesa de la Unidad Cósmica, comenzaron a trabajar de inmediato en la decodificación de aquellos jeroglíficos, les dio su trabajito, cuentan, pero lo lograron. Hace un par de semanas, no más, hicieron una declaración conjunta en la que presentaron un resumen del contenido del Códice.
 
El documento fue escrito por un solo ser o marciano(na) quien firma como
Tío Martin y describe las vicisitudes sufridas durante las últimas décadas por
el alienígena pueblo hermano soberano. Narra que ellos andaban por ahí tranquilos y sin nervios, chévere banana, sin muchas angustias viviendo de la caza y de la pesca cuando, de repente ¡Babababúmmm! les cayó del cielo una invasión de gringos imperialistas en tres naves o carabelas: la Pinta, La Geva
y La Chama Yuleisy. No más llegar aquello se volvió un zaperoco “¡Fó! Huele
a azufre” gritaban unos; “Alerta, alerta, alerta que transita una invasión muy rara por la patria marcianita” advertían los dirigentes comunales por altoparlantes; “¡Aquí es, aquí es!” aullaban otros. En dichas naos, narra el Códice, traían los invasores plantas insolentes de energía, camionetas 4X4, chicle, fábricas de pañales, frescopeisi, tractores, carros deportivos, máquinas ordeñadoras, pelotas de béisbol y camisetas de basket, reguetón, televisores, bluyines, cotufas, prótesis mamarias, Botox, en fin, puro invento del demonio conquistador ¡Guácatela!
 
Los tipos(pas) lograron medio instalarse y activar las industrias pero llegó la revolución bonita y arrasó con ellos. Todo lo que medio oliera a progreso o trajera las instrucciones en inglés fue expropiado o erradicado. Se taló lo plantado y se quemó lo sembrado, se invadió lo labrado y se demolió lo construido, se saqueó lo trabajado y se hundió lo imaginado. ¡Uh! ¡Ah! Aquí nadie va a ganá.
 
Desde entonces, una vez erradicado el infecto capitalismo con estas acciones libertadoras, al soberano marciano bolivariano no le quedó otra que agarrar sus cachachás e invadir otros planetas porque Marte quedó así, como se ve ahora desde el espacio sideral: rojo, rojito y pelao…
 
@AnaBlackLl

viernes, 25 de marzo de 2011

Pediculosis



Para MariMontes


Es devastador.
 
Cuando yo recibí la comunicación del colegio donde me notificaban que debía mantener a mi pequeño ángel en cuarentena hasta que lograra erradicar la PEDICULOSIS de su lacia cabellera no entendí.
 
¿Pe-di-cu-lo-sis? ¿Pediculosis? Pero si esta niña no tiene nada en los pies. Búsqueda afanada en http://www.rae.es/rae.html y sale:
pediculosis. (Del lat. pedicŭlus, piojo).
1. f. Med. Enfermedad de la piel producida por el insistente rascamiento que motiva la abundancia de piojos, sobre todo de los piojos del cuerpo. Sus caracteres principales son las estrías del rascamiento y un color oscuro del tegumento.

¡¡¡QUÉEE!!! ¿Abundancia de piojos? ¿Marcas? ¿Rojeces? Te-gu-men-to ¿TEGUMENTO? ¿Mi tesoro tiene un tegumento? http://www.rae.es/rae.html
tegumento. (Del lat. tegumentum).
1. m. Biol. Órgano que sirve de protección externa al cuerpo del hombre y de los animales, con varias capas y anejos como glándulas, escamas, pelo y plumas.
¡Dios! ¿Quésesto? ¡Pero si mi hijita santa no tiene escamas, mucho menos plumas! ¿Qué hago? ¿A quién llamo?
 
–Aló, señorita por favor comuníqueme con el Dr. Rasquin ¡es una emergencia! … Alberto, perdona que te llame así pero es que acabo de recibir esta circular del colegio… Es horrible… pediculosis… escamas… plumas…¡tegumento! ¿Eso es grave? ¿Te la llevo?
¿Va a morir? ¡Ay, Señor, y por unos pinches piojos!
 
Estoica sufrí las carcajadas del insigne pediatra, heroica aguanté los resuellos con los que intentaba recuperar el aliento. No lo logró, al menos mientras duró mi paciencia, mi santa paciencia. Entonces, tranqué.
 
Nunca nada me reanimó, sólo alcancé serenar el susto. Nada me consoló porque,
a pesar de lavarle la melena a la niña todos los días, a pesar de lavar todos los días
mi cabeza -que para ese entonces llevaba con el pelo cortiquitiquitico- aún siguiendo
los tratamientos más cochambrosos como frotar el cuero cabelludo con aceite de ricino
o de oliva o de coco; aceite con azufre; infusión de eucalipto y limón; trementina con sal; vinagre sola, vinagre con aceite de árbol de té; champú con aceite de árbol de té; enjuagar con agua hirviendo, a pesar de todo esto los piojos siempre volvían.
Debo aclarar que recurrí a estos artificios después de haber probado los champuses
y enjuagues –todos- existentes en los anaqueles de cada una de las farmacias capitalinas.
 
Siempre pasaba lo mismo: La niña se rascaba la cabeza; llorábamos a mares aferradas en estrecho abrazo; probábamos el tratamiento del mes; todo un éxito, matazón de piojos, liendres y cuero cabelludo; dicha total hasta el mes siguiente cuando se reiniciaba el ciclo. Lo más desconcertante es que ella dormía apuchungada con la abuela una, dos y hasta tres noches a la semana y no había contagio en cambio a mí, que no me le acercaba sin ponerme el gorro de baño me caían todos, cosa horrible, en especial cuando se es persona que trabaja, que va a reuniones y que desarrolla la obsesión de creer que en plena conferencia los piojos van a abandonar su recinto natural para aventurarse a pasear por la frente, las orejas, el cuello y otras inmediaciones.
 
Lo asombroso es que, así como llegaron, así se fueron. Como en una especie de deserción escolar, al pasar al bachillerato los bichos abandonaron nuestros resentidos cueros cabelludos para siempre.
 
Otra extravagancia de la naturaleza.
 
 
@AnaBlackLl

viernes, 21 de enero de 2011

Mi paltó



Antes que nada, y para que sepa de qué va esta, quiero aclararle Sr. Presidente, que no insista en mandarme a lavar el paltó porque lo tengo limpio. Limpio, limpio, limpio. Si quiere ya puede dejar de leer porque lo que sigue es el por qué y, sabemos que a usted eso del pensamiento ajeno le hace, lo que diría una señora decente: “Plin”.
 
Verá: No voté por usted, eso ya dice bastante de mí y no lo hice porque –con todo respeto a aquellos que se lo merecen- los militares, acostumbrados a imponer la autoridad y las ideas a como dé lugar y por encima de todo razonamiento, siempre me han dado, cuantimenos, cosita. Imagínese si le iba a dar mi preciado voto a uno que además era
golpista. ¿Eh?
 
Tampoco voté por Caldera en todas sus entregas ni por el insepulto Carlos Andrés. No le dí mi voto ¡Dios me guarde el lugar! a Lusinchi y de Luis Herrera ni me acuerdo. Siempre fui a mi centro de votación, hice la cola, me embadurné el dedo y voté nulo. Es decir, hasta que apareció usted fui una Ni-ni incorregible, seria, estable y confiable.
 
Nunca he ocupado cargo público, ni detentado el poder ¡ni siquiera en mi propia casa! Tampoco he manejado dinerito que no fuera mío (excepción hecha de las rascabuchadas que alguna vez efectuara a la alcancía de mi –para ese entonces- menor hija pero siempre con fines nobles como, por ejemplo, comprar jamón y queso para le cena).
 
A duras penas, pues debido a una deficiencia genética todavía sumo con los dedos, he logrado administrar mis ingresos, con lamentables resultados. Es por ello que no tengo riquezas acumuladas, es más, si no trabajo, no como y, como gracias a la crisis en la que ahoga al país su pésima gestión, casi no tengo trabajo, o sea, de vainita como. Por ahí estoy inmaculada.
 
Cuando manejo no me estaciono sobre la acera, le doy paso a los peatones y evito congestionar el tráfico por malos cálculos. Si ando a pie cruzo por el rayado, peleo con los conductores insensibles y sólo me bajo de la camionetica en las paradas oficiales. Debo confesar que me como la luz roja o cruzo por la mitad de la avenida cuando no viene nadie.
 
Practico la mentira blanca casi a diario pero, de todos es sabido que esa es una actividad inocua que afecta sólo a quien la dice y cuando lo pillan, de resto…
Intento respetar las ideas ajenas, es decir, aunque a veces me cuesta y mucho, no humillo ni ofendo a mis opositores aunque me insulten. No desmerezco las cualidades de quienes no piensen como yo ni desprecio a quienes ambicionan otros destinos. Más de uno podrá dar constancia de ello.
 
No ando por ahí haciendo promesas que no he de cumplir (a no ser que cuenten como fraude “te llamo mañana sin falta” o “Te juro que averiguo y te aviso”). Mi palabra es un valor para mí. Lo que ofrezco lo cumplo aunque en ello me vayan la vida y el orgullo.
De allí la pulcritud de mi paltó.

@AnaBlackLl

jueves, 20 de enero de 2011

Murió ex dictador


Así titulaba la noticia -ayer jueves- un periódico nacional: “Murió ex dictador”.

Como si los dictadores dejaran alguna vez de serlo. Como si tuvieran un momento en su vida en que así, de la noche a la mañana ¡Zuácata! hubieran decidido ser dictadores.
 
No, no, no. Un dictador nace. Me refiero al de verdad, al autócrata por vocación,
al que desde que nace empieza a jorobarle la vida a todo aquel que le rodea, empezando por la mamá (se ha dado el caso en el que la progenitora tuvo que compartir la crianza del pequeño con la abuela como mecanismo de auto defensa unida). Así como quien termina siendo papa (también conocido como Sumo Pontífice) es porque pasó la infancia celebrando misa con los peluches, y como la que va a ser miss asume la vida como una pasarela, así mismo aquel que termina siendo dictador se inicia en la infancia atropellndo amiguitos, delatando compañeros, metiendo casquillo, desarrollando el chisme, en fin, practicando para cuando sea grande y poderoso. Sólo se puede llegar a actuar así cuando la cadena del ADN presenta uno o varios eslabones ataviados con cachucha, botas y traje camuflado. Nadie que haya nacido civil, bueno, equilibrado, justo, razonable, conciliador, en fin, demócrata, puede, de la noche a la mañana, convertirse en dictador. Y al revés, nadie que haya sido embustero, pendenciero y abusador desde bebé terminará –jamás- practicando las bondades de la democracia.

Alguien aficionado a los golpes de estado sangrientos, violentos, aterradores, tiene que haber nacido con una propensión especial a la agresión y la ira, a la prepotencia y el autoritarismo, es decir, a resolver sus asuntos personales por la nada inteligente vía del: “se hará así porque me da la gana”.

Quien maneja como lenguaje coloquial el de la guerra, el ataque y el enfrentamiento; quien usa el miedo como herramienta principal para consolidarse en su posición porque él mismo está lleno de un angustioso terror a que descubran que en realidad por dentro no lleva más que frases robadas, posiciones inconsistentes y mentiras inventadas; ese que pasa la vida tratando de asustar primero, para que no lo pillen en su vacuidad, es porque lo ha hecho siempre y siempre lo hará, hasta la chochez más vergonzosa.

Cualquier persona que practique la división del pueblo para mantenerse en el mando, que abomine a quien se le oponga, que desmerezca a quien lo contradiga es, en esencia, un dictador, como lo es quien haya sido reelecto cinco veces en comicios amañados. Amañados antes, en o después, no importa, lo esencial está en el espíritu tramposo y chantajista.

Todo aquel gobernante que le imponga a un país –como un triste show- las imágenes de él bailando, él comiendo, él discurseando, él babeando su idolatría, es un practicante activo del personalismo más balurdo, otra de las características del dictador, y esa maña, como la de pensar que todo en el país le pertenece: rentas, edificios, objetos, personas, instituciones, ideas, pensamientos, voluntades, esa maña no se quita porque es congénita.

De manera que, al referirse a la muerte de Stroessner, lo más correcto es decir: “Murió dictador”.


Publicado en agosto de 2006


domingo, 16 de enero de 2011

La Billy Tante


Hago del conocimiento público que quien escribe y suscribe no es la señora esa Ana Black que suele firmar estas entregas (seguro es un seudónimo imperialista). Les recomiendo que no se esfuercen en develar mi identidad porque, para que no me reconozcan, hasta estoy escribiendo encapuchada(do) (¡Ja!). No duraría en el partido si supieran que envío textos -aunque sea para tan noble causa- a este medio golpistasasesino. Es decir, le acabo de expropiar la identidad a esta (joven) señora con la sola intención hacer justicia, para que pueda La Billy ¡nuestra gloriosa Billy! ejercer su sagrado derecho a réplica endógena.
 
La Billy, como la llamamos familiares, amigos y otros camaradas, es una figura que ha ido cobrando cuerpo (y otros untos) desde que nuestro Comandantepresidente decidió invocarla por el bien de esta patria grannnde y boní-taaa y el de las y los miles de víctimas y víctimos que dejaron las lluvias caídas en nuestra patria socialista ¡y muerte! hace más… mucho más de un mes. Gracias a sus buenos oficios (los de La Billy), nuestro ComanPresi logró dar respuesta inmediata a los damnificados por los aguaceros que inundaron el país entero desde finales de noviembre. En tiempo record, más… mucho más de un mes después de la tragedia, ya en enero, mandó a instalar unas carpas tipo Igloo
en la cabecera de pista del aeropuerto de La Carlota, en Caracas, para que las familias tengan dónde vivir hasta que la Revolución les construya sus casitas nuevas bien bonitas.
 
Año, año y medio calcula el Comandante que se tomará esta faena; año, año y medio que pasarán padres, madres, hijos, abuelas viviendo las eventualidades de un eterno fin de semana playero en plena ciudad, protegidos por la seguridad de una semiesfera de nylon de metro y medio de diámetro. ¡Esa es obra de La Billy! Sólo gracias a ella pudo el PresiComan ofrecer solución tan digna, decorosa y conveniente para esos compatriotas.
 
También el Comandantepresidente ha hecho justicia por vía interpuesta de La Billy, al despojar de un terreno a una institución tan inútil como Cania http://www.cania.org.ve/ que se encarga de asuntos tan absurdos como atender la malnutrición en niños, niñas, adolescentes, adolescentas y mujeres embarazadas, todos oligarcas, escuálidos y, encima, desnutridos. Gracias a esta acción inmediata y de inconmensurable bondad, los damnificados que llevan más de un mes pasando trabajo a la espera de quien los atienda, dispondrán de un terreno para todavía no se sabe bien qué.
 
Gracias a las gestiones de La Billy, el Presidente Comandante, o al revés, no sé, podrá dar inicio a la instalación de un cable submarino entre Venezuela y Cuba.
 
Sólo en socialismo los damnificados pueden decir que se están comiendo un cable, submarino, internacional y socialista.
 
¡Uh! ¿Ah?
 
Nota:
Para recuperar su identidad, la Sra. Black debe presentar un reclamo formal acompañado por documentos que prueben su filiación desde 1492, tres testigos (sin capucha) y 15 timbres fiscales de Bs. Pfff 66,66.

@AnaBlackLl
 

viernes, 7 de enero de 2011

Rayma regala perritos (o seis historias de Año nuevo)



Es una buena mujer, no hay duda, alguien abandonó una caja con seis cachorros
en la puerta de su casa y ella los recogió; ahora anda buscándoles hogar. Ardua tarea siendo que, en apariencia, son lo que al vulgo ahora le ha dado por llamar, con toda corrección: mestizos. Antes, cuando poco importaba si la cédula se caía o no, a un perro sin raza definida se le llamaba cacri (cruzado de callejero con criollo) o, simplemente, callejero.
 
En mi casa vive uno. Aunque durante meses dije, vocalicé, murmuré, siempre con el más fruncido de mis ceños que: “¡No quiero perro ni en mi casa ni en mi vida!” la hija cumplió un día su amenaza y, mientras corría llaves en mano, me participó que salía a buscar su perro. Quien tenga hijos entenderá y quien tenga sólo uno entenderá mejor. Una hora después llegó el primer informe desde el carro: “Má, es bello, está un poco flaquito pero… es bello”. Eran las seis de la tarde en Caracas y venían a Chacao desde Coche (el otro lado de la ciudad), así es que el congestionamiento del tráfico le rindió para agótale inventario: “Má, es bello… está como todo pelado pero… es bello”. “Se ve tristón pero… es bello” “Tiene el pescuecito lacerado pero…” Cuando llegaron a casa y me asomé al guacal donde venía sólo pensé en dos cosas: guantes quirúrgicos y pegar la carrera.
Así era.
 
–Esta vaina se va a morir- dije para el más interno de mis fueros; a ella, queriendo ser dulce y buena por tanto amor en su mirada, sólo atiné decirle: “¿Y esto?”.
 
Al día siguiente yo había decretado que, además de agonizante, el perro estaba sordo. No bebía ni del gotero, tampoco reaccionaba al show mediático que monté a ver si al menos levantaba una ceja. Tras cinco días en el veterinario donde lo curaron hasta de http://es.wikipedia.org/wiki/Parvovirosis, el perro volvió y ahora con nombre. Se llama Kahlo porque su dueña, artista al fin, quiso conjurar con ese nombre todas las adversidades que parecían insalvables para tan pequeño cuerpito. En menos de una semana, no sólo se curó, también tomó posesión de nuestras voluntades y algunos rincones de nuestro hogar.
 
Kahlo es criollazo, es y se siente divino; pasea con orgullo sus patas de galgo, su cuerpo de labrador y sus orejas de gremlin. Saluda por igual a humanos y perros, sea cual sea la raza; salta y festeja la presencia de cualquier bicho viviente; recibe a las visitas como si fueran para él. En su genoma canino lleva la inteligencia pícara y el instinto de supervivencia de quién sabe cuántas generaciones de ancestros callejeros, batalladores. No hay quien lo ignore porque él le hace saber al mundo de su presencia y la dicha de haber superado tanta desventura.
 
La historia de Año nuevo la van a escribir al menos seis personas a quienes quisiera convencer de que, no importa cuán esperrujío se pinte el panorama, siempre, siempre valdrá la pena y será posible rescatarlo de las garras de la fatalidad.
 
Al fin y al cabo, cacris somos todos.
 
 
@AnaBlackLl

viernes, 5 de noviembre de 2010

La búsqueda


 
Ahora sí, no le quedaba la menor duda, había sido sometida, día tras día durante las últimas tres semanas, al más implacable y minucioso registro.
 
Lo sabía porque cualquier alteración de la disposición de sus pertenecias, por más sutil que fuera, jamás pasaría desapercibida ante su compulsión por el orden.
 
Ese día, el vigésimo tercero, contado a partir de la primera sospecha, lo increpó: “Qué buscas”.
 
Él, ni dejó de mirarla ni le respondió.
 
–Sé que buscas algo porque has dejado la huella de tu incertidumbre en cada gaveta, en cada estante, en todos los rincones. Dime, qué es.
 
Tras un largo y punzante silencio, él finalmente respondió: “Tu agenda oculta”.




(De la serie: Cuentos muy, muy cortos)
 
(Hasta ahora el único de la serie)
Noviembre 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Recetario socialista del siglo XXI




La Revolución, tan bonita, en ese afán inagotable por facilitarnos la vida y hacérnosla más agradable, en ese heroico empeño que ha mantenido durante estos últimos 11 años por elevar el nivel de vida de los venezolanos, ha diseñado un completo recetario para que las(os) amas(os) de casa(o) ofrezcan a sus familias(os) ricos y nutritivos platillos hechos todos con componentes bolivarianos endógenos. Esta es tan solo la primera entrega de lo que promete (o no) ser uno de los más extensos prontuarios de recetas, sanas, completas y dignas de un pueblo brioso y feliz.

A continuación, un listado, apenas un asomo, de la infinidad de recetas que se pueden realizar con la gran variedad de ingredientes ofrecidos por Mercal, PDVAL y el Palacio de Miraflores y que ¡gracias a los logros de la revolución! podemos adquirir a precios ínfimos que luego pagaremos en impuestos o escasez o todos a la vez… da igual. Como decíamos, puede ser que más alantico hagamos entrega de los métodos de preparación de estos deliciosos platillos, por ahora no prometemos nada porque ya llevamos 11 años haciéndolo y ya nos da como cosita seguir en eso.

  • Fotifoti de arenisca

  • Granitado de pollo no conforme

  • Fracasé de piedra filosofal

  • Peñona al horno de leña

  • Sopa de coralitos y rabo de paja

  • Sopa de piedra de río que suena

  • Risotto de canto rodado con hongos de container

  • Pan de laja

  • Pichache de piedra de tranca

  • Soufflé de piedras preciosas con brotes de dengue

  • Coctel de piedra del Cocuy

  • Muela de molino de viento al vapor

  • Jugo de cálculo nefrítico

  • Natilla de cartón piedra

  • Revoltillo de piedra angular

  • Arroz gorgojé con piedras de camino

  • Cruzado de tres piedras

  • Cristales de roca con Mohito de maíz y azúcar

  • Pie de piedra en el zapato

  • Arepas de huitlacoche rellenas de piedras de dominó o cochina

  • Asado de vaca marina (directo de Puerto Cabello) con arena blanca y mar azul

  • Timbalitos de cuero de vaca marina

  • Chaga-chagas de chipo y tripanosomas en niditos de adobe roto

  • Pasta tres quesos (rocafort, rocal y rocotta)

  • Empanada de cazón quitao

  • Empanadas vencidas pero aptas (de queso, carne y pollo)

  • Guiso bolivariano con cara de piedra

  • Dulce de lechosa sin azúcar

 


¡Patria, socialismo y… buen apetito!

@AnaBlackLl


 


martes, 6 de julio de 2010

Ni serca ni legos

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He de confesar que cuando me enteré que viajaríamos en Aserca me dio un mal pálpito, un estremecimiento, uno de esos que llaman “no sé qué”. Y es que cuando apareció esa línea aérea en el mercado volador nacional recuerdo haberme dicho: nada que salga a la luz mal escrito puede funcionar bien, mucho menos si va, provocativamente grande, en el fuselaje de un avión. Palabra santa. Nuestro primer viaje en Aserca (y quieran todas las potencias celestiales que sea el último) fue un enorme error ortográfico, un accidente coreográfico, una pifia humana.
 
Aunque habíamos comprado los pasajes con quince días de anticipación, aún habiendo confirmado y reconfirmado cada vez que se nos ponía la piel de gallina al pensar en esa s mal puesta, a pesar de tener nuestros boletos en la mano, al llegar al aeropuerto, con más de dos horas de anticipación y después de hacer una cola de media hora, nos recibió una chica que con su cara tan lavada, tan ignorante de lo que es hacer las cosas correctamente, tan ortográficamente criolla pues, nos informó que no viajábamos en ese ansiado vuelo de las 7:50 pm si no en uno especial que salía a las mismas 7:50 pm: Ud. Sabe, como hubo sobre venta de pasajes... tienen que registrarse allá, donde dice “Vuelos especiales” y gracias por volar con Aserca. Aserca con s. Supongo que el nombre es un conjunto de siglas que abrevian un nombre particular, pero nadie supo decirnos su significado, asunto que nos dejó mucho más intranquilos y con la sensación de que el error no era sólo ortográfico sino nuestro, porque tampoco hubo dios que nos aclarara el entuerto ni pidiera disculpas. Claro está, en el país donde todos hacemos de todos lo que nos viene en gana, aún cuando se esté pagando (y cómo) un servicio, no hay razón ni obligación de dar explicaciones o para bajar la mirada.
 
Mezclados en un nervioso cóctel tropical esperábamos salir por la misma puerta y a la mismísima hora (8:30 pm) pasajeros con destino a Valencia y los que llevábamos rumbo a Porlamar. Huelga decir que nadie entendía ni sabía nada porque no hubo serca nadie de Aserca. Finalmente a las 8:45 comenzaron a embarcar los de Valencia. Yo, candidota, inocentona y “buenas noches, señorita” adelante, me aserqué a preguntar por la hora de salida del vuelo a Porlamar. Me respondieron en coro los tres empleados: uno dijo “a las 8:30”, otra “a las 9:00” y el tercero “ya le avisaremos” y desaparecieron tan simultáneamente como habían hablado.
 
Un rato después apareció un gordito (nada contra los pasados de peso, es sólo para más señas) y nos dijo, tan rápido como pudo, que el buelo salía a las nuebe porque había que esperar la yegada del avión que benía de Santo Domingo. Una lista de pasajeros hecha a mano, muy autóctona, tan artesanal, tan de turismo interno era lo que blandía el gordis mientras intentaba poner orden en el despelote que se le formó con el ultimo anunsio.
Muy serca de las nuebe la cosa senpesó a poner tenza porque para ese momento ya el vuelo salía: bueno, mi amor, para certe cinsero, entre nuebe y cuarto i nuebe y media. O sea, le dije, como a las diez. Y me regaló la más sincera de sus sonrisas.
 
Con puntualidad asombrosa fue a esa hora que comenzamos a embarcar sin puestos asignados y nada de ancianos, niños y mujeres embarazadas primero. El proceso de llenado se retrasó aún más porque el asiento de la señora que iba delante de nosotros tenía un pozo enorme. En nuestra fila, de tres luces funcionaban dos, un asiento no se podía inclinar y las salidas de aire, todas tres, eran autónomas. Dando tumbos llegamos a la isla para encontrarla inmunda, descuidada y desordenada, como si no hubiera gobierno, como si no fuera el lugar turístico más promovido de esta nación bolivariana.
 
El regreso fue igual pero patrás.
 
Para todos, mis mejores deseos y que Bolívar los acompañe hasta un nuevo amanecer.
El Nacional, diciembre 2000

miércoles, 12 de mayo de 2010

La muerte en numeritos

(Ilustración: Rogelio Chovet)


Tarde de tormento. La niña tiene prueba de matemática. Otra vez nos enfrentamos al cuestionario existencial que nos ocupa, nos sacude, nos martiriza cada víspera de examen. Ella, con la vehemencia de su edad y el desasosiego de quien no entiende más allá del dos más dos es tanto, interpela a la vida: “¿Para qué me va a servir todo esto cuando esté estudiando arte”.
En su angustia, pobrecita, siempre busca la mirada de ese ser que ella supone fue puesto en su camino para proporcionarle paz, serenidad de espíritu o, al menos, cierta calma: su madre, o sea yo. Yo que todavía sumo con los dedos, resto igual pero en voz alta y cuando me toca dividir tengo que poner los ojos en blanco y sintonizar la mente en alfa - omega. Es tan seria mi aversión por las cuentas que el cálculo renal hasta me resulta amigable.
La verdad es que no sé qué espera ella de mí. Quizás que le pase la mano por la cabeza y le diga, con escasa convicción, que sí puede, que falta poco, que...
Pues eso —y gestionar las clases particulares— es lo que he estado haciendo desde que, años atrás, me pidió ayuda para multiplicar unos quebrados. Ese día, aterrada ante la idea de tener que calcular en zig zag —que es como recuerdo que se sacan esas cuentas— con toda honestidad me declaré incompetente y le dije: hijita, busquemos ayuda profesional. Ese mismo día aprendió que las madres no somos perfectas y ese día, también, comenzó a pulirse en el arte de jugarme quiquirigüiqui con los vueltos.
Ahora, cuando escucho al insigne, paciente, heroico cuñado Enrique hablarle de cosas como “menos infinito” tiemblo y hasta llego a justificar cualquier mala calificación. Si ya el concepto de lo que no tiene principio ni fin la martiriza, ponerla a pensar en infinito, pero en versión disminuida, bastará para que se quede divagando en el examen y raspe.
No sé, si como a mí, se le habrá ocurrido que la definición de identidad trigonométrica: una relación que es cierta para todos los valores de la variable considerada, es lo más cercano a la justificación de una infidelidad. Quizás, como yo, piense que hablar de “números complejos” es una de las redundancias más aberrantes que haya producido la mente humana. Me pregunto si tiene que esforzarse en dejar de pensar en el “de Oro” cuando le hablan de “binomios”. Quisiera saber —con cierto recelo, para que negarlo— qué ideas pasan por su mente cuando le piden que pase de la “forma rectangular” a la “Polar”. Me desvelo calculando el daño que habrá generado en su frágil espíritu creativo el tener que buscar barbaridades tales como la “concavidad de una parábola”.
¿Sufrirá mucho mi pequeñita? No me atrevo a preguntarle. ¿Habrá heredado la agudeza de su madre para jurar que la única explicación de una “progresión geométrica” está en la factura del mecánico? ¿Habrá podido dar una explicación más razonada al término “enésimo” que no fuera: “es el número favorito de mi mamá cuando me tiene que repetir las cosas más de una vez”? ¿Creerá, como yo, que lo más cercano a una “raíz imaginaria” es un apio con alitas de pollo, listo para la sopa?.
Yo me pregunto, como ella, ¿para qué? ¿Acaso alguien vendrá a decirnos en la tarde de un viernes quince, cuando finalmente lleguemos a la taquilla del banco “Consideremos la progresión aritmética de razón r dada por: {an}=a1, a2, a3, ..., an, an+2, an+1 …”
... Aunque, para como están las cosas, hasta de repente.
 
 
 
 

 

sábado, 8 de mayo de 2010

En el Día de la Madre


Referéndum consultivo


Yo diría, sin temor a exagerar, que mi familia materna es grande. Las habrá más numerosas, no lo dudo, como la de mi tía Belencita, que confesaba haber tenido 15 hijos vivos y quien, la última vez que le pregunté cuántos nietos contaba, me respondió: “creo que 60”. Pero igual, cuando mis abuelos vivían sumábamos un total de 36 almas. Ellos vivían en un apartamento de tres habitaciones y dos baños y allí, en esos escasos noventa metros cuadrados, nos reuníamos todos a celebrar cualquier cosa, hasta el Día de la Madre.

Cada grupúsculo familiar llegaba precedido por una mujer llena de guirindajos realizados en plastilina, papel maché o bizcocho de arcilla. En su cartera llevaba tantas tarjetas como hijos tuviere, cada una llena, entre arabescos y flores, de promesas de amor eterno y futura buena conducta. La escoltaba un racimo de bullangueros muchachitos que se peleaban por ser los primeros en abrazar a la abuelita y entregarle los regalos. Hecho el loco, el papá cerraba la comparsa.

Supongo que debe ser lindo recibir ofrendas de tanta gente que lo quiere a uno. Cuando mi abuela murió sacamos de los armarios decenas de bolígrafos, unos ocho teléfonos, cientos de portarretratos, docenas de dormilonas, cualquier cantidad de libretitas de teléfono, varios juegos de tacitas para el café, todo en sus cajitas y sin estrenar.

De las 36 personas que asistíamos a rendirle homenaje a la... Reina Madre, 20 éramos menores de edad y como tales, nuestra actividad favorita, especialmente cuando estábamos hacinados, era pelear. Peleábamos por agarrarle la mano a la abuela; por usar el vaso de flores rosadas; por estar junto, a los pies, detrás o, simplemente cerca de la abuelita; por un espacio debajo de la cama de la abuelita a la hora de jugar al escondite; por un codazo dado con saña en pleno juego de la ere y, al momento de comer, peleábamos hasta por un espacio en el bidet que nos permitiera ingerir ese tardío almuerzo con cierta dignidad. Éramos niños, ya lo dije. A esa edad conceptos como dignidad, amor o discreción son bastante primitivos.

Mientras, al grito de “¡niii-ñooo, cuidado con... (el florero, tu prima, el balcón, la abuelita, en fin)!” las madres intentaban mantener coherentes sus espasmódicas conversaciones. Entre tanto, ellos, los padres, seguían haciéndose los locos.

Nunca comprendí por qué siempre comíamos chupe. Por un tiempo, siendo ya adulta, pensé que era por motivos prácticos pero, cuando empecé a lidiar yo misma con muchachos que insisten en correr aún cuando lleven en sus manos un plato lleno de sopa, me asaltaron las dudas otra vez. Si a ver vamos, más seguros son los sánduches.

También ahora, después de vieja, pienso mucho en mi pobre abuelita; en las condiciones físicas y mentales, pésimas, seguramente, en las que estaría cuando teníamos a bien despedirnos. El mismo pensamiento se lo dedico a mi mamá y sus hermanas. Esos almuerzos los preparaban ellas, los llevaban, calentaban, servían, obligaban a comer, recogían y fregaban ellas porque ellos, no debemos olvidar, seguían haciéndose los locos.

En estos días la situación no ha cambiado mucho. Quizás haya algunas familias más cortas y otras más prácticas que prefieran encargar la comida o llevar a la homenajeada a hacer una hora de cola en un restaurant. Tal vez ahora haya hombres que, por aquello de la evolución de las especies, hayan comenzado a perder la capacidad de hacerse los locos y a desarrollar la facultad de organizar un buen almuerzo familiar sin asistencia femenina. Es probable que los regalos sean un poco más razonados y que los niños corran menos porque están pegados a la tele. Lo que sí es cierto es que todavía tenemos que –además de seguir participando del trillado chiste de “(cualquier cosa) para mamá” y sonreír (más por compasión que por adhesión)– ese día, salga sapo, salga rana, tenemos que seguir ejerciendo y, como dije alguna vez, hasta donde sé, cuando llega la fecha de homenajearlas, a las secretarias les dan el día libre.

La pregunta referendaria es:
Mujer. Madre. Mamá. Di, con el corazón en la mano y sinnn que te quede nada por dentro, qué prefieres:

A: La tradicional celebración de ese al que han dado por llamar “tu día”.

B: Que no te regalen nada pero a cambio te den el día libre; que salgan todos y te dejen en casa, solita, dueña y señora de tus pantuflas, de tu libro, de tu control de la tele, de tu tiempo, de tus pensamientos y de tus chucherías.


Favor enviar respuestas a la siguiente dirección:

anablack22@gmail.com

@AnaBlackLl

Paso y gano

        
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Salir de casa con un collar de bolas de plastilina, un gancho para el pelo hecho de palitos de helado, una pulsera de pitillos o un monedero de cachitos pulidos no es ni remotamente lo que una mujer considera el colmo del glamour . Como tampoco la máxima felicidad dominguera sea desayunar, a las siete y media de la mañana, chicharrón de huevo en caldo de aceite, carbón de pan y café frío con nata, todo bañado con el agua que se derramó del vaso en el camino del fogón a la cama. Mucho menos llegar a la cocina y encontrar un campo de batalla culinario donde, sin que se entienda por qué, si el platillo servido no llevaba harina, la haya regada por todas partes; o que el frasco de aceite recién comprado esté vacío y su contenido regado por el piso, las hornillas y las manillas de los gabinetes, o que como en concienzudo inventario, hayan sido sacados (y usados) todos los utensilios de cocinar, desde la aguja de coser el pavo hasta la olla de las hallacas.
Después de la sacrificada ingesta del desayuno sigue en el programa la entrega de regalos y tarjetas contentivas de solemnes juramentos de buena conducta y amor incondicional, que duran lo que tarda la mamá en abrigar sospechas, siempre en medio de empujones, de ``la mía primero!'', ``ese pitillo es de mi regalo'', o ``mamá, castígalo que rompió mi lazo!''. Si existe un padre viviendo bajo el mismo techo, se recibirá como regalo una de éstas tres inmancables alternativas, a saber: a) un par de zapatos feos y de otra talla; b) una dormilona Barbizon como para la abuelita y c) entregado con la picardía de quien regala un adminículo pornográfico, una moderna plancha a vapor!
Una vez recogido el maremágnum de papeles, lazos, pitillos realengos y pegotes de plastilina; luego de hechas todas las camas y limpiada la cocina, se engalana la mujer con las prendas al comienzo descritas y sale escoltada por sus retozones y ufanos hijos a continuar la celebración en casa de abuelita, quien ha estado cocinando desde la víspera todo un banquete para saciar el hambre de sus descendientes, que tan bellos ! vienen a agasajarla en su día. Otra alternativa es ir a un restaurante a hacer interminables colas y almorzar volando para desocupar la mesa.
El día de la madre fue invento de un degenerado que odiaba a la suya y que en una noche de creativo desvelo, dio con la manera de amargarle, en un solo día, todo el año. Lo calculó todo fríamente, desde los regalos inútiles hasta la justificación necia de hacerle un merecido homenaje a Mamá.
A los bomberos no les celebran su día prendiéndole candela a una fábrica de cauchos, ni a las secretarias poniéndolas a organizar los archivos de atrás para adelante. ¨Por qué a las madres nos obligan ese día a ejercer con más frenesí que el resto del año? Merecido homenaje sería que nos dieran el fin de semana libre. Que los reales gastados en zapatos, cuotas iniciales de lavadoras y almuerzos en la calle, fueran invertidos en distraer a la familia y damos el enorme placer de disfrutarlos a distancia.
 
@AnaBlackLl